Una tarjeta SIM especialmente preparada puede, en ciertos dispositivos, dar órdenes al teléfono y activar acciones que normalmente están fuera de su alcance.
Para entenderlo, una tarjeta SIM no solo sirve para identificar al abonado ante la red móvil. También puede enviar al teléfono determinadas solicitudes previstas por las normas de telefonía. Los investigadores Tomasz Piotr Lisowski, Kristian Covic y Marius Muench estudiaron una de estas funciones, llamada «RUN AT».

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Esta función permite que la tarjeta SIM solicite al dispositivo ejecutar un comando denominado AT. Estas instrucciones existen desde hace mucho tiempo para controlar funciones relacionadas con los módems. El problema aparece cuando un teléfono acepta comandos procedentes de la SIM sin protecciones suficientes. Una tarjeta hostil obtiene así una vía de acceso a funciones sensibles del dispositivo.
El equipo desarrolló una herramienta llamada CATana para probar este mecanismo en hardware real. Los investigadores examinaron 26 dispositivos diferentes: 18 smartphones y 8 equipos conectados que utilizaban una red móvil. Nueve de ellos permitían acceder a esta interfaz desde la tarjeta SIM. Esta observación condujo al descubrimiento de cuatro fallos de seguridad.
Las consecuencias dependen del dispositivo afectado. En sus demostraciones, los investigadores lograron, entre otras cosas, ejecutar comandos y leer archivos sin autorización. También pudieron forzar una conexión para utilizar la antigua red 2G. Este regreso a una tecnología más antigua puede reducir las protecciones disponibles para las comunicaciones móviles.
Otro ataque podía provocar una denegación de servicio, es decir, dejar el dispositivo indisponible. En otras palabras, el problema no afecta únicamente al contenido almacenado en el teléfono. Una función discreta de la tarjeta SIM también puede influir en la forma en que el dispositivo se comunica o funciona.
Sin embargo, el escenario requiere una SIM capaz de enviar estas instrucciones maliciosas, o un dispositivo equivalente situado en su ruta de comunicación. Por tanto, no significa que una tarjeta SIM normal pueda tomar espontáneamente el control de un smartphone. El estudio pone sobre todo de manifiesto el riesgo creado cuando un dispositivo conserva una interfaz potente cuyo uso legítimo es limitado.
Los autores recomiendan reforzar las protecciones de esta interfaz, e incluso desactivarla cuando no sea necesaria. Su trabajo se presentó en la 20.ª conferencia USENIX WOOT sobre tecnologías ofensivas. Los próximos análisis podrán determinar, entre otras cosas, cuántos teléfonos y equipos celulares más conservan todavía esta posibilidad.