Las turbinas de aviones y centrales eléctricas funcionan en condiciones muy exigentes y están sometidas a tensiones muy elevadas.
Un equipo de científicos ha desarrollado un revestimiento cerámico capaz de sellar algunas microfisuras cuando se calienta. La idea es sencilla: utilizar la temperatura, normalmente responsable del desgaste, para desencadenar una reparación parcial del material.

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El revestimiento contiene principalmente óxidos de cobalto y cromo. A altas temperaturas, parte de estos elementos se desplaza lentamente hacia las zonas dañadas. Así pueden rellenar pequeñas fisuras antes de que se agranden.
Esta reparación se produce sin sensores ni intervención externa. Sin embargo, no es instantánea ni devuelve a su estado original una pieza muy dañada. El mecanismo actúa sobre todo en pequeños defectos que aparecen progresivamente durante el uso.
Los investigadores probaron varias composiciones sometidas a altas temperaturas y al rozamiento. Las formulaciones que contenían cobalto resistieron mejor las fisuras y el desgaste que las basadas únicamente en óxido de cromo.
Las pruebas se realizaron principalmente a 600 °C y 800 °C, temperaturas representativas de algunos entornos industriales con mucho calor. A 800 °C, el revestimiento sin cobalto podía agrietarse y perder material localmente. La adición de cobalto mejoraba notablemente su resistencia.
Este comportamiento podría ser interesante para las turbinas, donde una fisura en un revestimiento protector puede acabar exponiendo la pieza situada debajo. Si estos daños progresan más lentamente, algunas piezas podrían permanecer más tiempo en servicio antes de una operación de mantenimiento.
Por ahora, la tecnología se ha probado en muestras de material, no en una turbina completa en funcionamiento. Los próximos pasos deberán comprobar si esta capacidad de autorreparación sigue siendo eficaz después de numerosos ciclos de calentamiento, enfriamiento y rozamiento.