🌙 Un satélite espejo autorizado reaviva los temores por el cielo nocturno

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La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos autorizó el lanzamiento de Eärendil-1, un satélite experimental equipado con un espejo que refleja la luz solar hacia la Tierra.

El proyecto está liderado por la joven empresa californiana Reflect Orbital. La autorización solo cubre un demostrador, cuyo lanzamiento está previsto en órbita baja. Su espejo debe medir 18 m de lado. La empresa prevé concentrar una mancha luminosa de aproximadamente 5 km de ancho después de la puesta del Sol.

El objetivo anunciado es proporcionar luz de manera puntual, especialmente a instalaciones solares, obras, zonas agrícolas u operaciones de rescate. Esta luz no provendría, por tanto, de una producción eléctrica a bordo. El satélite simplemente desviaría los rayos del Sol hacia una región ya sumergida en la noche.

A largo plazo, Reflect Orbital menciona una constelación de varias decenas de miles de satélites. Sin embargo, este escenario sigue siendo muy hipotético y no está autorizado por la decisión actual.

La preocupación es astronómica, literalmente: la American Astronomical Society denuncia un riesgo para las observaciones. El brillo reflejado podría dañar algunos instrumentos sensibles. La interferencia en las observaciones radioeléctricas también es una de sus preocupaciones.

Las asociaciones medioambientales temen, por su parte, una nueva fuente de contaminación lumínica. Los ciclos nocturnos influyen en numerosos animales, plantas y comportamientos humanos.

El demostrador permitirá medir los efectos reales de esta tecnología. Sobre todo, reabre una cuestión más amplia: ¿quién debe regular la iluminación voluntaria de la Tierra desde el espacio?