🦠 Más de 10 000 virus desconocidos descubiertos en el fondo del Pacífico

A varios kilómetros bajo el agua, los sedimentos del Pacífico albergan una diversidad viral cuya existencia escapaba casi por completo a las bases de datos científicas.

Los investigadores se interesaron por la zona de fractura Clarion-Clipperton, en el Pacífico central. Esta inmensa región contiene numerosos nódulos ricos en metales, especialmente manganeso, níquel y cobalto. Por ello, también atrae la atención de futuros proyectos de explotación minera en aguas profundas.

Fondo marino de la zona de Clarion-Clipperton cubierto de nódulos de manganeso, fotografiado por el ROV KIEL 6000 durante la expedición SO239 en 2015.

Fondo marino de la zona de Clarion-Clipperton cubierto de nódulos de manganeso, fotografiado por el ROV KIEL 6000 durante la expedición SO239 en 2015.
Crédito: ROV KIEL 6000, GEOMAR, CC BY 4.0.
Imagen Wikimedia

Los testigos de sedimentos extraídos del fondo marino permitieron analizar el material genético presente en este entorno. De este modo, los investigadores elaboraron un catálogo de 11 742 conjuntos genéticos virales distintos. Este enfoque permite detectar virus sin tener que cultivarlos en el laboratorio, algo que a menudo sería imposible.

El resultado muestra sobre todo la magnitud de lo que aún se desconocía. Más del 99 % de los grupos virales obtenidos no estaban representados en ninguna de las principales bases de referencia utilizadas para la comparación.

Estos virus no se presentan como una amenaza para el ser humano. Los análisis indican que infectan principalmente a bacterias y arqueas, dos grandes familias de microorganismos unicelulares. Estos organismos participan directamente en los intercambios de carbono, nitrógeno, fósforo, azufre y metales en los sedimentos.

En concreto, un virus puede modificar el funcionamiento de la célula que infecta. Algunos genomas detectados transportan genes capaces de actuar sobre el metabolismo de su hospedador durante la infección.

Los análisis muestran intercambios de genes que podrían ayudar a ciertos microbios a soportar mejor un entorno rico en metales. De este modo, los virus podrían participar indirectamente en su adaptación local. Por tanto, su función va más allá de la simple destrucción de células y también afecta al funcionamiento general de este ecosistema profundo.

Este descubrimiento se produce en una región donde la extracción de nódulos metálicos sigue siendo objeto de un intenso debate. El estudio no mide las consecuencias de una explotación minera ni permite predecir directamente sus efectos. Sin embargo, proporciona una referencia de partida antes de posibles alteraciones a gran escala.

A partir de ahora, los investigadores podrán comparar este catálogo con futuras muestras tomadas en zonas intactas o alteradas. Esta comparación permitirá observar qué grupos virales desaparecen, aparecen o cambian de abundancia cuando se modifican los sedimentos del fondo marino.