🔴 James-Webb revela qué se oculta alrededor de los misteriosos puntos rojos

Misteriosos puntos rojos detectados en el Universo joven esconden pequeñas galaxias alrededor de su núcleo muy luminoso.

El telescopio espacial James-Webb observa estos objetos desde sus primeras campañas. En las imágenes, a menudo parecen simples puntos rojos, de ahí su apodo de «little red dots». Existían durante los primeros mil millones de años posteriores al Big Bang.

El enfoque mediante apilamiento revela una emisión extendida

El enfoque mediante apilamiento revela una emisión extendida

Hasta ahora, una limitación impedía conocer bien la materia alrededor de estos puntos luminosos. Son extremadamente pequeños y lejanos.

El equipo superó esta dificultad combinando las imágenes de 217 pequeños puntos rojos del sondeo COSMOS-Web. El principio es sencillo: al superponer numerosos objetos comparables, las características comunes y muy débiles resultan más fáciles de detectar. Los investigadores utilizaron cuatro bandas infrarrojas de la cámara NIRCam de James-Webb.

Aparece entonces una débil luz extendida alrededor del centro en la banda infrarroja de mayor longitud de onda estudiada. Corresponde a una galaxia con un tamaño característico de unos 200 pársecs, es decir, aproximadamente 650 años luz. Es extremadamente compacta.

Los investigadores también estimaron la masa total. En promedio, midieron aproximadamente mil millones de veces la masa del Sol. Esta cifra corresponde a la galaxia media revelada por el apilamiento de los 217 objetos.

¿Por qué es importante esta medición? Muchos pequeños puntos rojos parecen albergar agujeros negros muy activos. Para comprender su rápida aparición, hay que saber qué galaxia los rodea. Hasta ahora, la luz del centro ocultaba en gran medida esta información. La nueva detección proporciona una medición directa de las estrellas que acompañaban a estos objetos en el Universo joven.

Los autores disponen ahora de un medio para comparar el crecimiento de las galaxias con el de sus agujeros negros durante los primeros mil millones de años. Sin embargo, su método se basa en un promedio: todavía no revela la forma ni la masa precisas de cada galaxia. Observaciones más profundas deberán determinar hasta qué punto estos anfitriones difieren de un pequeño punto rojo a otro.