Una proteína presente de forma natural en nuestras articulaciones podría convertirse en un aliado contra la artrosis. Investigadores surcoreanos descubrieron que niveles elevados de esta proteína, llamada SHP, protegen el cartílago, mientras que su disminución acelera el deterioro articular.
Actualmente, la artrosis afecta a millones de personas y los tratamientos habituales suelen limitarse a aliviar el dolor. Pero un equipo del Instituto de Investigación en Biociencias y Biotecnología (KRIBB) ha identificado un nuevo mecanismo de protección natural que podría cambiarlo todo.
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El análisis del cartílago de pacientes con artrosis reveló que la proteína SHP está mucho menos presente en las articulaciones dañadas. Experimentos con ratones confirmaron que aquellos privados de SHP desarrollan dolores más intensos y una degradación más rápida del cartílago.
El papel protector de SHP pasa por la inhibición de dos enzimas, la MMP-3 y la MMP-13, que destruyen el cartílago. Al controlar la vía de señalización IKKβ/NF-κB, SHP impide que estas enzimas causen daño, preservando así la estructura del tejido.
La terapia génica permitió restaurar la proteína SHP en las articulaciones de ratones ya afectados. Una sola inyección redujo las lesiones del cartílago y alivió el dolor, abriendo la puerta a un tratamiento potencialmente duradero.
Este descubrimiento indica que aumentar los niveles de SHP podría retrasar, o incluso detener, la evolución de la artrosis. Los investigadores planean ahora estudiar si este enfoque puede trasladarse a humanos, ofreciendo así una alternativa a los simples analgésicos.