Los asteroides aún guardan sorpresas. Un equipo japonés acaba de descubrir que las muestras traídas del asteroide Ryugu contienen las cinco bases nucleicas, esas moléculas que forman el alfabeto del código genético. Semejante observación revela que los ladrillos de la vida pudieron formarse en el espacio antes de llegar a la Tierra.
Estas bases nucleicas son moléculas nitrogenadas indispensables: constituyen las letras del ADN y del ARN – la adenina, la guanina, la citosina, la timina y el uracilo. Sin ellas, ningún organismo podría reproducirse ni evolucionar. Su descubrimiento en un asteroide tan antiguo como Ryugu, de 4.500 millones de años, añade una pieza importante al rompecabezas del origen de la vida.
Representación artística de la sonda Hayabusa2 rozando el asteroide, en 2018 / Agencia Espacial Japonesa (JAXA)
Para evitar cualquier contaminación, los investigadores utilizaron condiciones de laboratorio ultrapuras. Extrajeron las moléculas orgánicas con agua y ácido clorhídrico, y luego las purificaron. Las dos muestras analizadas contenían todas las bases, en cantidades aproximadamente equivalentes. Estos resultados confirman trabajos anteriores sobre los meteoritos de Murchison y de Orgueil.
Estos asteroides presentan, sin embargo, diferencias químicas. Murchison es rico en purinas, mientras que Bennu y Orgueil contienen más pirimidinas. Este equilibrio podría depender del amoníaco presente, que influye en la formación de las bases. Ryugu, gracias a su muestreo directo en el espacio, ofrece una visión única de la química primitiva del Sistema Solar.
Cómo las cinco bases nucleicas componen el ARN y el ADN. Crédito: Wikimedia Commons
El descubrimiento de que todas las bases están presentes en Ryugu refuerza la idea de que estos ingredientes moleculares eran comunes en el joven Sistema Solar. Pudieron ser entregados a la Tierra primitiva mediante impactos de asteroides. Así, la historia de la vida en nuestro planeta podría estar profundamente ligada a la química de estos cuerpos antiguos.