La actividad solar podría convertirse en el gran limpiador de los desechos espaciales. Un estudio reciente revela que los fragmentos de chatarra orbital caen más rápidamente hacia la Tierra cuando el Sol está agitado, y especialmente más allá de cierto umbral.
En órbita baja, la atmósfera residual frena los objetos. Pero cuando el Sol está activo, calienta y dilata esta envoltura gaseosa, aumentando así la resistencia. Los desechos se ralentizan entonces más y su descenso se acelera. Hasta ahora, se ignoraba si existía un umbral de actividad solar más allá del cual este fenómeno se vuelve notablemente más marcado.
Créditos: NASA
Para descubrirlo, los investigadores siguieron durante 36 años la trayectoria de 17 desechos lanzados en los años 1960. Este período cubre tres ciclos solares completos, cada uno de aproximadamente 11 años. El equipo cruzó estos datos con los registros de actividad solar del Centro Alemán de Investigación en Geociencias.
Los científicos establecieron así una relación directa: cuando el Sol está más activo, la densidad atmosférica alrededor de los desechos aumenta. Esto crea una resistencia adicional que ralentiza su órbita y precipita su caída. "Por primera vez, observamos que más allá de cierto nivel de actividad solar, esta pérdida de altitud ocurre notablemente más rápido", explica Ayisha Ashruf, autora principal del estudio.
Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para los satélites. Durante los picos de actividad solar, los vehículos activos también sufren una mayor resistencia y requieren más correcciones orbitales. "Esto afecta directamente su vida útil y la cantidad de combustible necesaria, especialmente para las misiones lanzadas cerca de un máximo solar", precisa Ashruf.
Con cerca de 130 millones de fragmentos de desechos en órbita, comprender mejor su comportamiento también es importante para evitar colisiones. Este estudio se publica en la revista Frontiers in Astronomy and Space Sciences.