Un antibiótico utilizado durante décadas podría recuperar parte de su eficacia contra ciertas bacterias resistentes. Investigadores asociaron la vancomicina con una pequeña molécula llamada pghi-4. Esta combinación restauró la acción del medicamento contra enterococos resistentes, en laboratorio y en ratones.
La vancomicina se emplea contra infecciones graves causadas por ciertas bacterias. Su uso se ha vuelto más difícil ante la aparición de bacterias Enterococcus faecium resistentes a este antibiótico. Estas pueden provocar infecciones hospitalarias difíciles de tratar.

Bacterias - imagen de ilustración Unsplash
El equipo se centró en una enzima bacteriana llamada SagA. Esta participa en la reparación y remodelación de la pared que protege a la bacteria. Esta envoltura constituye también el objetivo de la vancomicina, que normalmente impide que se mantenga.
La molécula pghi-4 bloquea la actividad de SagA. Esta inhibición perturba la construcción de la pared de Enterococcus faecium. La vancomicina puede entonces alcanzar mejor su objetivo e impedir que la bacteria conserve una envoltura funcional.
En laboratorio, la asociación restauró la capacidad de la vancomicina para matar varias cepas resistentes. La cantidad de antibiótico necesaria disminuyó hasta ocho veces en algunos ensayos. Los investigadores también observaron una reducción de la carga bacteriana en un modelo murino de septicemia.
El resultado no convierte aún a pghi-4 en un tratamiento disponible. Los experimentos se realizaron en células, aislados clínicos y ratones. La eficacia y seguridad de esta asociación aún deben evaluarse en seres humanos.
El enfoque pertenece a la familia de los adyuvantes antibióticos. Estas moléculas auxiliares no combaten necesariamente las bacterias solas. Más bien neutralizan un mecanismo de resistencia para prolongar la utilidad de un antibiótico existente.
Esta estrategia podría limitar el tiempo necesario para el desarrollo de un tratamiento, ya que la molécula principal ya es conocida. Sin embargo, los resultados siguen siendo preclínicos. Estudios adicionales deberán verificar la farmacología, la toxicidad y la capacidad de la combinación para funcionar en pacientes.