💧 Este circuito funciona con una "memoria del agua"

En la Universidad de Yale, en Estados Unidos, unos investigadores han fabricado un circuito diminuto por el que circula agua. A primera vista, se parece a un conjunto de pequeños tubos. Sin embargo, es capaz de conservar información sobre lo que ocurrió antes, simplemente gracias al movimiento del líquido.

Para entender el truco, hay que mirar dentro de estos canales, cuya profundidad representa aproximadamente la mitad del grosor de un cabello. Los investigadores colocaron allí diminutas fibras flexibles. Cuando el agua circula, empuja estas fibras y puede hacerlas pasar de una posición a otra.

Balazs Simon · Pexels

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Lo más interesante es que una fibra no vuelve necesariamente a su posición inicial en cuanto disminuye el caudal. Para hacerla cambiar de lado, a veces hay que aumentar lo suficiente la circulación y después reducirla aún más para obtener el movimiento inverso. Por tanto, puede conservar dos posiciones estables, según lo que haya experimentado anteriormente.

Esta propiedad es la que sirve de memoria. Una fibra colocada en una dirección puede representar un 0 y, en la otra, un 1, como en el sistema binario informático. Así, dos circuitos atravesados por la misma cantidad de agua pueden encontrarse en estados diferentes porque no han pasado por la misma historia.

Los investigadores fueron más allá al conectar varios canales. Cuando una fibra cambia de posición, modifica la manera en que se distribuye el agua. Esto puede empujar a otra fibra a cambiar de posición y, después, a una tercera. Por tanto, el circuito no se limita a memorizar un estado: sus distintas partes también pueden actuar unas sobre otras.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que este circuito no es un ordenador que funcione con agua. No ejecuta programas ni ha aprendido a tomar decisiones. Por ahora, los investigadores han demostrado una forma de memoria física: la información se conserva en la forma de las fibras, sin necesidad de un componente electrónico para registrarla.

¿Para qué podría servir? Los ingenieros están pensando en robots flexibles, que ya utilizan líquidos o aire a presión para moverse. Una red de pequeños canales podría ayudarles algún día a reaccionar a su entorno, sin electrónica.

Queda por demostrar que estos circuitos pueden realizar tareas realmente útiles. Pero este experimento demuestra que una memoria no siempre necesita chips electrónicos y puede funcionar solo con agua... ¿La "memoria del agua"?