🧠 Depresión: un reloj biológico desajustado

En algunas personas con depresión, el sueño y el reloj biológico parecen desempeñar un papel especialmente importante.

Nuestro cuerpo posee un reloj interno que sigue aproximadamente el ritmo de los días. Nos ayuda a saber cuándo dormir, despertarnos o estar activos. Pero este ritmo no funciona de la misma manera en todo el mundo. Unos investigadores australianos quisieron saber si sus alteraciones podían caracterizar algunos casos de depresión.

Un vínculo entre el ritmo circadiano y la depresión.

Un vínculo entre el ritmo circadiano y la depresión.

Analizaron las respuestas de 11 380 personas que habían padecido depresión, a menudo grave o recurrente. Para detectar los trastornos del ritmo diario, examinaron seis signos: entre ellos, dormir durante mucho tiempo, sentirse agotado por la mañana, estar más activo por la noche o ver cómo el estado de ánimo variaba con las estaciones.

A continuación, los investigadores reunieron a las personas que presentaban al menos tres de estos signos. Identificaron a 2 604, es decir, el 23 % de los participantes. Este grupo corresponde a lo que proponen llamar depresión «circadiana», en referencia al ritmo biológico que organiza nuestros días.

En estos participantes, la depresión generalmente había comenzado antes y se acompañaba de síntomas más marcados. También declararon que algunos antidepresivos habituales, especialmente los que actúan sobre la serotonina, les habían funcionado peor. Los efectos adversos comunicados también eran más numerosos.

El equipo de investigadores quiso identificar otros indicios en su ADN. Encontró más particularidades genéticas asociadas con una preferencia por los horarios tardíos, pero también con ciertos trastornos del estado de ánimo y del sueño. Estos resultados apuntan a la existencia de un vínculo biológico, sin permitir explicar con precisión cómo funciona.

¿Hay que concluir que un sueño desfasado provoca depresión? No. El estudio compara a personas en un momento determinado, principalmente a partir de sus declaraciones. No demuestra que su reloj interno sea el origen de sus síntomas. Además, el 23 % observado no puede aplicarse a todas las personas con depresión.

No obstante, los investigadores esperan que esta distinción ayude algún día a elegir tratamientos más adecuados. Mencionan especialmente los tratamientos que actúan sobre los ritmos del sueño y la vigilia, como la fototerapia. Pero el estudio no probó su eficacia en este grupo: serán necesarias nuevas investigaciones para saber si realmente aportan algún beneficio.

Por ahora, este perfil sigue siendo una propuesta científica, no un diagnóstico establecido oficialmente. Otros equipos deberán comprobar estos resultados en poblaciones diferentes y determinar después si conocer el ritmo biológico de un paciente permite tratarlo mejor.