📡 Las estrellas binarias reproducen ondas coherentes ya observadas en nuestro Sistema Solar

Algunas parejas de estrellas podrían producir largos impulsos de radio mediante un mecanismo similar al que conecta Júpiter con su luna Io.

Los astrónomos intentan explicar unas fuentes de radio que se encienden a intervalos muy largos, a veces con un ritmo de decenas de minutos o varias horas. Dos objetos observados en nuestra Galaxia, GLEAM-X J0704-37 e ILT J1101+5521, están asociados a parejas de estrellas. Cada una consta de una enana blanca y una pequeña estrella roja.

Esquema de un sistema binario de enana blanca y enana roja (WD-MD) en rotación síncrona.

Esquema de un sistema binario de enana blanca y enana roja (WD-MD) en rotación síncrona.
Las curvas azules representan las líneas del campo magnético. La zona de emisión ECM (naranja), cerca del polo de la enana blanca, produce un haz de radio (amarillo) dirigido hacia el observador.

Una enana blanca es el núcleo muy denso que queda de una estrella comparable al Sol después del final de su vida activa. Su compañera, llamada enana roja, es una estrella más pequeña y menos masiva. En los sistemas estudiados, ambos astros giran uno alrededor del otro. Esta danza hace que sus entornos magnéticos interactúen regularmente.

Los investigadores han simulado el comportamiento de las partículas cargadas presentes alrededor de estas estrellas. Su resultado muestra que un potente campo magnético puede acelerar y organizar electrones de manera que produzcan ondas de radio coherentes. Este mecanismo recibe el nombre de máser ciclotrónico electrónico. Puede concentrar fuertemente la emisión en ciertas direcciones y frecuencias.

Un fenómeno comparable ya funciona en el Sistema Solar. Io se desplaza a través del inmenso entorno magnético de Júpiter y perturba las partículas cargadas que se encuentran allí. Esta interacción contribuye a producir intensas emisiones de radio. En una pareja estelar, la enana roja podría desempeñar un papel comparable frente al campo magnético de la enana blanca.

Las simulaciones también muestran que la radiación obtenida puede estar parcialmente polarizada. La polarización describe la orientación de las oscilaciones de la onda de radio. Esta característica es importante aquí, porque las dos fuentes astronómicas observadas presentan precisamente una emisión polarizada. Por tanto, el modelo reproduce varias propiedades esperadas sin requerir un mecanismo completamente nuevo.

El siguiente paso consiste en relacionar con mayor precisión estas simulaciones con las mediciones de los radiotelescopios. Los investigadores quieren estudiar especialmente cómo la composición del medio y la geometría de los campos magnéticos modifican la forma, la frecuencia y la polarización de los impulsos. Estas firmas podrían permitir reconocer este mecanismo entre las distintas fuentes de radio de largo periodo.