🦠 Una prueba de la rápida expansión de la peste durante la prehistoria

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Un genoma prehistórico de la bacteria responsable de la peste nos da pistas sobre su difusión antigua entre Europa y Asia. Los investigadores han identificado una gran expansión ocurrida hace unos 5 300 años. Esta habría conectado Escandinavia, Europa central y el norte de China a lo largo de varios miles de kilómetros.

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis. Su historia antigua sigue siendo difícil de reconstruir, porque su ADN rara vez se conserva en los restos humanos. Cada nuevo genoma aporta por tanto un punto de referencia valioso. Permite comparar los linajes, sus mutaciones y su proximidad en el tiempo.

Yersinia pestis, tinción por inmunofluorescencia directa (IFD), aumento 40x.
Proveedores: CDC/Con la amable autorización de Larry Stauffer, Laboratorio de Salud Pública del Estado de Oregón

El equipo examinó 1 400 restos humanos antiguos procedentes del este de Eurasia. Estos individuos vivieron entre aproximadamente 8 000 y 400 años antes del presente. Los investigadores hallaron tres genomas prehistóricos de Yersinia pestis, uno de ellos del este de Asia.

Estos datos se compararon después con 136 genomas antiguos y modernos ya publicados. El árbol genético obtenido revela varios linajes separados casi al mismo tiempo. Esta ramificación, fechada hace unos 5 300 años, conecta bacterias encontradas en regiones muy distantes.

Las pequeñas diferencias genéticas indican una separación de solo unos pocos siglos. Los yacimientos implicados se extienden a lo largo de más de 7 500 km. Los autores calculan una velocidad mínima mediana de dispersión de 32,9 km por año. Este valor corresponde a una circulación rápida para una época sin medios de transporte modernos.

El estudio no permite identificar con precisión a las personas, animales o intercambios responsables de esta difusión. Sin embargo, establece que la bacteria ya circulaba a largas distancias. Los movimientos humanos, las redes comerciales y los contactos con animales infectados pudieron intervenir, aunque no puedan distinguirse aquí.

Los investigadores también observaron transformaciones genéticas relacionadas con los linajes que luego se adaptaron mejor a las pulgas. Entre ellas figura la adquisición del gen ymt. Estos cambios no demuestran que todas las cepas antiguas se transmitieran ya como las de las pandemias históricas. Más bien precisan una etapa importante de su evolución. Futuros descubrimientos en Asia podrían afinar aún más esta cronología.