⚡ Un experimento recrea «el rayo globular»

Una diminuta bola de luz creada con un láser podría ayudar a comprender el misterio del rayo globular.

Desde hace siglos, algunos testigos cuentan haber visto bolas luminosas flotando cerca del suelo durante una tormenta. Algunas habrían atravesado el aire durante varios segundos antes de desaparecer. Este fenómeno, llamado rayo globular, sigue siendo muy difícil de estudiar: aparece raramente y los testimonios no siempre coinciden.

Imagen ficticia de ilustración

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Unos físicos chinos decidieron fabricar en el laboratorio algo que se le pareciera. Utilizaron una aguja de tungsteno cuya punta es mucho más fina que un cabello. Un láser extremadamente breve envió un pulso de energía a lo largo de esta aguja.

Al llegar a la punta, esta energía se concentró en un espacio diminuto. Creó un campo eléctrico lo bastante intenso como para arrancar electrones de los átomos de un gas de argón situado muy cerca. El gas se transformó en plasma, un estado de la materia compuesto por partículas cargadas eléctricamente.

Entonces apareció una pequeña esfera brillante. Al principio medía unos 80 micrómetros de diámetro, menos de una décima de milímetro, y después creció hasta alcanzar unas pocas décimas de milímetro. Su duración fue de unos 100 nanosegundos, es decir, una diezmillonésima de segundo.

Es extremadamente breve para nosotros, pero mucho más largo que el pulso que la creó. Los investigadores también observaron que la esfera conservaba su forma al crecer. En lugar de dispersarse de inmediato, parecía retener parte de su energía en una estructura luminosa.

Esta organización corresponde a un fenómeno físico llamado solitón: una onda que conserva su forma gracias al equilibrio de varios efectos. Algunos científicos sospechan que un mecanismo relacionado podría explicar el rayo globular. El experimento demuestra que una estructura así puede existir efectivamente en ciertas condiciones.

Este avance proporciona sobre todo un experimento que los científicos pueden repetir y medir. Podría ayudarles a comprender cómo la energía permanece concentrada en el plasma, una cuestión útil mucho más allá del misterio del rayo globular.