El gigantesco cañón de Marte no está completamente dormido.
Valles Marineris atraviesa la superficie marciana a lo largo de casi 4.000 kilómetros. Algunos de sus valles tienen varios kilómetros de profundidad. Esta inmensa red de cañones se formó hace varios miles de millones de años, cuando la corteza del planeta se estiró y fracturó. Por tanto, cabe preguntarse si estas antiguas fracturas siguen evolucionando.

Modelización tridimensional del relieve de Valles Marineris en Marte, construida con los datos cartográficos del software JMARS.
Ilustración: Nathanial Bradford.
Una respuesta llega de un sismo detectado el 25 de agosto de 2021 por InSight, la sonda de la NASA que escuchaba las vibraciones del suelo marciano. En aquel momento, había registrado una señal procedente de muy lejos, sin que los investigadores pudieran determinar con precisión qué la había provocado.
Un nuevo análisis ha permitido situar su origen cerca de la parte occidental de Valles Marineris, en la región de Ius Chasma. Las vibraciones parecen proceder de una falla situada a varias decenas de kilómetros bajo la superficie, probablemente entre 20 y 40 kilómetros de profundidad según los modelos.
Los investigadores estudiaron la forma en que las ondas atravesaron Marte. Sus cálculos indican que dos bloques de roca se deslizaron horizontalmente uno contra otro. Es un movimiento que también se observa durante algunos terremotos terrestres, aunque las causas son diferentes.

Vista orbital histórica de Valles Marineris, la red de cañones que atraviesa la superficie de Marte a lo largo de casi 4.000 kilómetros.
Crédito: NASA, misión Viking, dominio público.
En la Tierra, las grandes placas que componen la superficie se desplazan unas respecto de otras. Marte no posee una tectónica de placas comparable. Su interior se enfría lentamente, y las tensiones dejadas por su historia geológica todavía pueden hacer que se muevan antiguas fallas.
El equipo también comprobó otras posibilidades. El impacto de un meteorito o un gigantesco deslizamiento de tierra podría haber producido las sacudidas. Pero estos escenarios explican peor la señal registrada. Las imágenes tomadas desde la órbita tampoco muestran nuevas huellas que correspondan a un derrumbe importante.
Por el momento, solo se ha atribuido claramente un sismo a esta región, y InSight se encontraba muy lejos: muchas pequeñas sacudidas podrían haber pasado inadvertidas. Sin embargo, este acontecimiento demuestra que no todas las antiguas fracturas marcianas están completamente inmóviles.
Marte sigue siendo, por tanto, un planeta que evoluciona, incluso sin un vulcanismo generalizado ni el desplazamiento de grandes placas como en la Tierra. Comprender dónde siguen moviéndose sus fallas ayudará a los científicos a reconstruir su historia y a conocer mejor los riesgos para futuras misiones de exploración.