Investigadores han quemado sus propios rollos de papiro para descubrir cómo leer los que fueron carbonizados hace casi 2.000 años por el Vesubio.
En el año 79, la erupción del Vesubio sepultó Herculano, cerca de la actual Nápoles. Siglos después, allí se encontraron más de un millar de rollos procedentes de una biblioteca. El calor los carbonizó, pero no los redujo todos a cenizas. Sin embargo, son tan frágiles que desenrollarlos a mano podría destruirlos.

Un rollo de papiro moderno antes y después de su carbonización en una cámara casi sin oxígeno.
Crédito: Douglas Seiler / UC Berkeley
Una solución consiste en escanear su interior con rayos X y reconstruir digitalmente las hojas enrolladas. Queda un problema: muchas tintas antiguas están compuestas principalmente de carbono, con una pequeña concentración de plomo en algunos casos. Pero el papiro carbonizado también contiene mucho carbono, lo que hace que las letras sean muy difíciles de distinguir de su soporte.
Douglas Seiler y sus colegas fabricaron por ello rollos modernos cuyo contenido conocían con exactitud. Escribieron sobre papiro con varias tintas que contenían distintas cantidades de plomo. Después, calentaron los rollos en un horno para obtener un material carbonizado similar al de los documentos antiguos.
El plomo cambia mucho la situación. Mediante una técnica llamada fluorescencia de rayos X, los investigadores pudieron detectar este elemento después de la carbonización, incluso cuando estaba presente en pequeñas cantidades. El aparato mide las señales características que emiten los elementos cuando reciben rayos X.
A continuación, el equipo obtuvo imágenes tridimensionales mediante rayos X. Un software reconstruyó virtualmente las capas del rollo sin abrirlo físicamente. Así se pudo volver a leer parte de las palabras escritas antes de la carbonización. El experimento confirma sobre todo que la presencia de plomo en la tinta aumenta considerablemente el contraste con el papiro quemado.
Este descubrimiento podría ser útil incluso antes de emprender los largos trabajos de lectura digital. Un aparato portátil de fluorescencia de rayos X basta para buscar plomo sin desenrollar los papiros. Los investigadores podrían así examinar una colección y dar prioridad a los rollos cuya tinta ofrezca más posibilidades de aparecer en los escaneos.
Eso no significa que todos los rollos de Herculano vayan a ser legibles. Las tintas compuestas únicamente de carbono siguen siendo mucho más difíciles de detectar.
Los rollos falsos aportan, por último, otra herramienta: se conoce su texto original. Los investigadores pueden comparar directamente lo que se escribió con lo que sus programas encuentran después de la carbonización. Estos datos podrán servir para mejorar y probar los métodos de desenrollado virtual antes de aplicarlos a los valiosos papiros antiguos.