Los misteriosos «puntos rojos» revelados por el telescopio James Webb podrían ser menos exóticos de lo que parecen. El estudio detallado de una galaxia apodada Saguaro indica que algunos corresponden a una fase temporal de agujeros negros supermasivos muy activos, cuya galaxia circundante se vuelve invisible a gran distancia.
Descubiertos en las imágenes de Webb a partir de 2022, estos objetos son compactos, rojos y muy lejanos. Aparecen en gran número en el universo joven y luego son mucho más escasos en épocas más recientes. Varios equipos sospechan que albergan núcleos galácticos activos, es decir, agujeros negros centrales alimentados por gas, pero sus propiedades se resisten a explicaciones simples.

Miles de galaxias de formas y colores variados sobre el fondo negro del espacio.
Arriba a la derecha, un recuadro muestra una ampliación de la imagen. Este detalle revela una galaxia espiral llamada «WISEA J123635.56+621424.2». Esta galaxia tiene un centro amarillo brillante y débiles brazos marrones salpicados de regiones azules que parecen enrollarse en el sentido de las agujas del reloj alrededor de su núcleo.
Imagen: NASA, ESA, CSA, STScI, Pierluigi Rinaldi (Steward Observatory), Alyssa Pagan (STScI)
El equipo de Pierluigi Rinaldi ha estudiado WISEA J123635.56+621424.2, una galaxia espiral cuyos brazos le valieron el apodo de Saguaro. Se observa con un corrimiento al rojo igual a 2. Su luz muestra, por tanto, el astro unos 3300 millones de años después del Big Bang, mucho más tarde que los primeros puntos rojos conocidos.
Esta distancia menos extrema ofrece una ventaja decisiva. Las imágenes ultravioleta de Hubble y los datos infrarrojos, espectroscópicos y de archivo de Webb permiten distinguir la galaxia anfitriona de su centro compacto. El núcleo brilla más en el ultravioleta y el infrarrojo que en la luz visible, un perfil comparable al de los puntos rojos lejanos.
El telescopio espacial Chandra también ha detectado una débil emisión de rayos X procedente de Saguaro. Para los investigadores, esta señal revela un núcleo galáctico activo fuertemente enmascarado por materia. Una combinación así podría explicar por qué la mayoría de los puntos rojos muy lejanos escapan a los detectores de rayos X.

Los astrónomos desplazaron luego artificialmente Saguaro a un corrimiento al rojo mayor en sus simulaciones. Sus brazos espirales y su entorno se vuelven entonces demasiado débiles para ser visibles con los medios actuales. Solo subsiste el centro rojo y compacto, lo que da a una galaxia estructurada la apariencia engañosa de un simple punto luminoso.
El resultado no demuestra que todos estos objetos sigan la misma evolución. Saguaro representa un caso de estudio, y los autores insisten en la probable diversidad de la población. Su escenario indica más bien que un sesgo de observación puede ocultar la galaxia que rodea a algunos agujeros negros activos.
El equipo quiere ahora profundizar en el estudio de Saguaro, buscar otras galaxias comparables a distancias intermedias y establecer un censo en los archivos de Webb.