☀️ La luz del Sol podría modificar la glucemia

La cantidad de luz solar recibida podría estar relacionada con variaciones de la glucemia, especialmente durante los meses menos luminosos.

Unos investigadores estudiaron los datos del UK Biobank, una amplia base de datos médica británica. Su pregunta era sencilla: ¿las personas expuestas a una mayor cantidad de luz antes de un análisis de sangre presentan una glucemia diferente? Para estimarlo, el equipo utilizó mediciones satelitales de los ultravioleta A, o UVA, según el lugar de residencia y la fecha del examen.

En invierno, las variaciones de UVA se miden en la glucemia.

En invierno, las variaciones de UVA se miden en la glucemia.
Imagen ilustrativa de Pixabay

Los investigadores observaron la exposición media durante los dos y siete días anteriores a la medición de la glucemia. En invierno, una mayor cantidad de UVA recibida se asociaba con una glucemia ligeramente más baja. La asociación también aparecía en primavera para la exposición calculada durante siete días, pero era más débil.

En invierno, un aumento de 1 W/m² en la exposición media a los UVA correspondía a una disminución de 0,015 mmol/L durante dos días. En siete días, la diferencia alcanzaba 0,027 mmol/L. Sobre todo, la disminución era más marcada cuando la luz disponible era escasa y luego tendía a estabilizarse.

¿Por qué observar los UVA? Esta parte de la radiación solar atraviesa la atmósfera y llega a nuestra piel. Varios mecanismos biológicos podrían relacionar la luz con el funcionamiento del organismo.

El equipo también utilizó otra información disponible en el UK Biobank: el uso de los soláriums. Durante el seguimiento, los usuarios ocasionales presentaban menos diagnósticos de diabetes tipo 2 que los no usuarios. La diferencia era aún más marcada entre los usuarios frecuentes.

Este resultado requiere mucha prudencia. Las personas que utilizan un solárium pueden diferir de las demás por su edad, su estilo de vida u otras características. Los análisis corrigen varios factores conocidos, pero un estudio observacional nunca puede eliminar todas esas diferencias. Por tanto, no demuestra que las cabinas de rayos UV protejan contra la diabetes.

Tampoco se trata de una invitación a aumentar la exposición a los rayos ultravioleta. La radiación UV es un factor de riesgo reconocido para el cáncer de piel. El interés de estos resultados está en otro aspecto: comprender si ciertos efectos biológicos de la luz podrían contribuir al control de la glucosa sin reproducir sus efectos nocivos.

Los investigadores deberán precisar ahora los mecanismos implicados y comprobar estas asociaciones en otras poblaciones y mediante otros métodos. En particular, sigue abierta una pregunta: ¿qué parte del fenómeno procede directamente de la luz y qué parte depende de los hábitos relacionados con las estaciones y del tiempo que se pasa al aire libre?