Para escapar de un peligro, algunas serpientes pequeñas ya no reptan: hacen la rueda y avanzan a más de 13 km/h.
El espectáculo resulta sorprendente. El animal curva su cuerpo, levanta una parte de sí mismo y se lanza a una sucesión de volteretas. Este comportamiento ya se había observado en pequeñas serpientes del sudeste asiático, pero no se sabía realmente cómo lograban avanzar tan rápido sin perder el control.

Un ejemplar de Pseudorabdion longiceps fotografiado en el parque nacional de Bang Lang, en Tailandia.
Foto o documento: Rushen / Thai National Parks, CC BY-SA 2.0. Ficha de la fuente.
Unos investigadores japoneses filmaron serpientes del género Pseudorabdion desde varios ángulos. Después estudiaron sus movimientos fotograma a fotograma para comprender cómo se repliega su cuerpo, gira y vuelve a apoyarse en el suelo.
La velocidad medida es impresionante para un animal tan pequeño. Durante las volteretas, algunas serpientes alcanzaron brevemente los 3,69 metros por segundo, es decir, algo más de 13 km/h. Es aproximadamente cuatro veces su velocidad máxima cuando se desplazan ondulando normalmente.
Sin embargo, su cuerpo no efectúa una rotación perfectamente regular, como una rueda de bicicleta. Se pliega y se estira alternativamente. Una parte se apoya en el suelo y empuja al animal hacia delante, y luego otra toma el relevo. Es esta sucesión de movimientos la que le permite encadenar las volteretas.

Cinemática de la locomoción mediante rodamiento.
El detalle más sorprendente tiene que ver con la cabeza. Mientras el resto del cuerpo gira rápidamente, esta permanece relativamente estable. Los investigadores creen que esta separación de los movimientos ayuda a la serpiente a mantener su orientación y a evitar perder el control de su trayectoria.
Y parece funcionar. Durante los experimentos, las serpientes pudieron recorrer un pasillo de tan solo 20 centímetros de ancho. Por tanto, no se limitaban a rodar al azar, incluso a una velocidad inusual para su tamaño.
Esta técnica podría ser útil para escapar rápidamente de un depredador. Pero el estudio no demuestra que sea siempre más eficaz que la huida habitual en todos los entornos. Sobre todo, explica cómo un animal sin patas puede adoptar una forma de desplazarse tan diferente.
Este descubrimiento demuestra que las serpientes no se limitan a reptar o nadar. Al aprovechar la flexibilidad de su cuerpo y la estabilidad de su cabeza, algunas han desarrollado una auténtica técnica de huida acrobática.