Está confirmado: un planeta situado a solo 49 años luz posee una atmósfera. Llamado LHS 1140 b, orbita en la zona habitable de una pequeña estrella enana roja.
LHS 1140 b es lo que se denomina una súper-Tierra: su radio alcanza aproximadamente 1,7 veces el de nuestro planeta y su masa es casi 5,6 veces superior. Los datos disponibles indican una composición rocosa, posiblemente acompañada de una cantidad importante de agua.

Comparación de tamaño de dos planetas de LHS 1140, incluido LHS 1140 b (concepto artístico) con la Tierra.
Ilustración Wikimedia
Para detectar su atmósfera, los astrónomos observaron el planeta cuando pasaba frente a su estrella. Una parte de la luz estelar atraviesa entonces los gases. Cada elemento químico absorbe ciertas longitudes de onda, dejando una firma medible en el espectro luminoso.
Los investigadores detectaron así helio escapando de la atmósfera superior de LHS 1140 b. La señal fue registrada en 2024 gracias al telescopio Magellan Clay, instalado en Chile.
Una nueva campaña realizada al año siguiente no encontró esta señal; esta diferencia podría deberse a una fuga atmosférica variable. Los autores estiman no obstante que las primeras observaciones constituyen una detección sólida. El helio formaría la parte superior de una envoltura gaseosa más densa.
Este descubrimiento no prueba aún formalmente la presencia de agua líquida, aunque los indicios concuerdan cada vez más. La composición de las capas atmosféricas inferiores sigue siendo desconocida: podrían contener nitrógeno, dióxido de carbono, oxígeno o vapor de agua.
La existencia misma de esta atmósfera representa no obstante una información importante. LHS 1140 es una enana roja, una categoría de estrellas que puede producir una radiación ultravioleta intensa. Esta puede arrancar progresivamente los gases que rodean los planetas cercanos, especialmente durante las primeras fases de su evolución.
LHS 1140 b muestra que un planeta rocoso situado en esta región puede conservar una envoltura gaseosa durante varios miles de millones de años. Futuras observaciones deberán ahora precisar su composición y su presión. Este planeta se convierte así en un objetivo prioritario para estudiar las condiciones necesarias para el agua líquida fuera del Sistema Solar.