☕ Los vasos de papel liberan... plástico

Un vaso de papel/cartón puede liberar en una bebida caliente partículas procedentes de... su fina capa de plástico.

Esta capa interior impide que el líquido atraviese el papel y ayuda al vaso a conservar su forma. Unos investigadores compararon dos revestimientos habituales: el polietileno, procedente de recursos fósiles, y el ácido poliláctico, o PLA, un plástico que a menudo se presenta como biodegradable.

Haberdoedas Photography · Pexels

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Los vasos se expusieron a agua caliente y, posteriormente, se analizaron las partículas liberadas mediante varios métodos. El equipo trató de medir su cantidad, tamaño y naturaleza química. Se interesó por los microplásticos, pero también por partículas mucho más pequeñas llamadas nanoplásticos.

El resultado más claro se refiere a la masa total de plástico encontrada en el agua. Los vasos revestidos de PLA liberaron aproximadamente 11,6 microgramos por litro, frente a 0,9 microgramos por litro en los recubiertos de polietileno. Esto representa una masa aproximadamente 12 veces mayor con el PLA en estos ensayos.

El recuento de las partículas más pequeñas también arroja valores elevados. Los investigadores midieron unos 4,3 millones de nanopartículas por mililitro con los vasos de PLA, frente a 2,7 millones con los de polietileno. Este recuento detecta partículas, pero por sí solo no permite afirmar que todas estén compuestas por el plástico del revestimiento.

El análisis químico aporta precisamente esta información. Se confirmaron nanoplásticos procedentes del PLA en dos rangos de tamaño, de aproximadamente 60 a 130 nanómetros y de 200 a 300 nanómetros. En el caso del polietileno, los investigadores no detectaron nanoplásticos mediante este método químico en las fracciones estudiadas.

¿Por qué esta diferencia? Tras el contacto con el agua caliente, la superficie del revestimiento de PLA presentaba deformaciones físicas. Sin embargo, los análisis no evidenciaron una degradación química del material. Por tanto, las partículas podrían desprenderse mecánicamente de la superficie sin que el plástico se descomponga químicamente.

Las consecuencias para la salud de ingerir microplásticos y nanoplásticos siguen siendo poco conocidas.