Un coronavirus descubierto en un murciélago brasileño posee una característica que recuerda de cerca a la del SARS-CoV-2.
El virus fue identificado en un murciélago de la especie Pteronotus parnellii capturado en Brasil. Los investigadores pudieron reconstruir su genoma completo, es decir, el conjunto de sus instrucciones genéticas. Después lo compararon con coronavirus ya conocidos para determinar su lugar dentro de su gran familia.

Un murciélago Pteronotus parnellii fotografiado en México.
Crédito: Lily_Trujillo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
El resultado indica un parentesco con los grupos registrados. Este virus pertenece a los betacoronavirus, como el SARS-CoV-2, responsable de la Covid-19, y el virus del MERS. Sin embargo, es bastante diferente de los cinco subgrupos reconocidos, por lo que los autores proponen clasificarlo en un nuevo subgénero.
Un detalle de su proteína Spike fue el que más llamó la atención. Esta proteína forma las puntas de la superficie del coronavirus e interviene en la entrada en una célula. Antes de funcionar plenamente, algunas proteínas Spike pueden ser cortadas en un punto preciso por una enzima presente en el huésped, llamada furina.
El virus brasileño posee precisamente un sitio donde la furina puede realizar este corte. En ese punto, su secuencia se anota RDAR. La del SARS-CoV-2 es RRAR: solo una de las cuatro unidades que componen este corto motivo es diferente. Los experimentos de los investigadores confirman que el sitio del nuevo virus puede ser cortado efectivamente por la furina.
Esta semejanza no significa que ambos virus tengan las mismas capacidades. La posibilidad de infectar a una persona depende de muchos otros elementos, entre ellos la capacidad del virus para reconocer las células humanas y multiplicarse en ellas. El estudio no informa de ninguna infección humana provocada por este coronavirus de murciélago.
Para comprender el origen de esta particularidad, los científicos compararon la estructura de varias proteínas Spike. Otros betacoronavirus de murciélagos también poseen sitios de corte situados en el mismo lugar. Por tanto, esta zona parece poder albergar secuencias de este tipo durante la evolución sin impedir que la proteína funcione.
Este descubrimiento también aporta datos poco frecuentes sobre los coronavirus de América del Sur. Su diversidad genética sigue estando menos documentada que la de los virus estudiados en Asia, África o Europa. Tomar muestras de más especies y regiones permite conocer mejor las formas ya presentes en la naturaleza.
Ahora los investigadores deben determinar las propiedades biológicas de este nuevo linaje, más allá de su genoma y su sitio de corte. Estos trabajos podrán precisar, entre otras cosas, qué células puede infectar y si las características observadas desempeñan realmente un papel en su eventual transmisión a otras especies.