Un fósil de 345 millones de años, presentado durante mucho tiempo como uno de los reptiles más antiguos, ocultaba en realidad branquias internas.
Westlothiana lizziae fue descubierto en Escocia y descrito científicamente a finales del siglo XX. Con su cuerpo alargado y sus extremidades bien desarrolladas, este animal se parecía a un pequeño reptil. Por ello ocupaba un lugar importante en los debates sobre el paso de los primeros vertebrados con cuatro extremidades hacia una vida completamente terrestre.

Westlothiana
Imagen Wikimedia
Un nuevo estudio examinó el fósil mediante técnicas de imagen por rayos X capaces de revelar detalles encerrados en la roca. Los investigadores observaron así estructuras anatómicas hasta entonces invisibles. Algunas se encuentran en la región de la garganta y corresponden a un aparato branquial interno.
Este descubrimiento cambia considerablemente la imagen del animal. Los verdaderos amniotas, grupo que incluye actualmente a reptiles, aves y mamíferos, están adaptados a una reproducción independiente del agua. La presencia de branquias en Westlothiana indica, por el contrario, que conservaba rasgos heredados de tetrápodos más antiguos.
Los escaneos también revelaron nuevos detalles de la boca y el cráneo. Su combinación acerca aún más a Westlothiana a la rama evolutiva que precedió a los amniotas que a los primeros reptiles propiamente dichos. El animal pierde así el estatus emblemático que se le había atribuido.
Lo más interesante es que su anatomía poseía, pese a todo, varios rasgos asociados con la vida terrestre. Sus extremidades y algunas partes de su esqueleto muestran que un cuerpo adaptado al desplazamiento por tierra firme podía aparecer mientras otras características seguían vinculadas a una vida acuática.
La evolución hacia una vida terrestre, por tanto, no siguió una transformación única en la que todos los órganos hubieran cambiado al mismo tiempo. Diferentes rasgos pudieron aparecer en momentos distintos y combinarse de manera inesperada en especies hoy desaparecidas.
Westlothiana vivía en el Carbonífero, un periodo durante el cual los vertebrados terrestres se diversificaban rápidamente. Los ambientes húmedos eran numerosos, y varios linajes exploraban formas de vida situadas entre la dependencia del agua y una autonomía creciente en tierra firme.
Ahora las mismas técnicas de imagen pueden aplicarse a otros fósiles históricos. Algunos especímenes estudiados durante décadas contienen estructuras que aún permanecen encerradas en la roca. Su examen podría volver a desplazar la frontera entre los tetrápodos antiguos y los primeros amniotas verdaderos.