Una importante reserva de agua podrĂa estar enterrada casi en la frontera entre el manto terrestre y el nĂșcleo.
Sin embargo, esta agua no formarĂa ni un lago ni un ocĂ©ano subterrĂĄneo. A semejantes profundidades, el oxĂgeno y el hidrĂłgeno, elementos constitutivos del agua, pueden incorporarse directamente a la estructura de ciertos minerales. Precisamente, unos investigadores han producido dos compuestos de hierro capaces de retenerlos en las condiciones extremas del manto profundo.

Mapa mundial del flujo de calor procedente del interior de la Tierra.
Crédito: Wikimedia Commons.
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Para saber qué puede existir a tanta profundidad bajo nuestros pies, el equipo reprodujo en el laboratorio presiones y temperaturas similares a las de las grandes profundidades. Las muestras fueron comprimidas entre puntas de diamante y después calentadas con låser. Los experimentos alcanzaron entre 78 y 198 gigapascales y aproximadamente entre 2 127 y 2 527 °C.
En esas condiciones se formaron dos nuevos oxihidrĂłxidos de hierro. DetrĂĄs de este nombre se encuentran minerales que contienen hierro, oxĂgeno e hidrĂłgeno. Uno de los dos compuestos puede albergar una cantidad especialmente importante de estos elementos.
Su densidad tambiĂ©n cambia las cosas. Estos minerales son lo bastante pesados como para descender y acumularse hacia la base del manto, situada a casi 2 900 km bajo la superficie. Por tanto, podrĂan haber conservado oxĂgeno e hidrĂłgeno desde los primeros tiempos de nuestro planeta. TambiĂ©n podrĂan atrapar agua transportada hacia las profundidades por los movimientos de las placas terrestres.
Esta posibilidad interesa a los geĂłlogos por otra razĂłn. Justo por encima del nĂșcleo, las ondas sĂsmicas atraviesan a veces regiones mucho mĂĄs lentamente que otras. Los investigadores las llaman zonas de velocidad ultrabaja. Las acumulaciones de estos minerales podrĂan contribuir a algunas de esas anomalĂas.
El agua almacenada a tanta profundidad no estarĂa necesariamente encerrada para siempre. Si el nĂșcleo calienta estos materiales, podrĂan liberar agua y otras sustancias en rocas que ascienden lentamente. Este mecanismo establecerĂa un posible vĂnculo entre un reservorio muy profundo y ciertas plumas del manto asociadas al vulcanismo.
Sigue existiendo una gran incĂłgnita: estos dos minerales se han obtenido en el laboratorio, pero todavĂa no se ha demostrado su presencia natural en el manto. Los prĂłximos experimentos tendrĂĄn que determinar en quĂ© condiciones se forman y cuĂĄnto oxĂgeno e hidrĂłgeno pueden conservar realmente a lo largo de los tiempos geolĂłgicos.