☄️ El objeto interestelar 3I/ATLAS revela una química desconocida en nuestro sistema solar

3I/ATLAS, un objeto procedente de otro sistema, conserva en su materia una huella química inesperada.

Este cometa fue descubierto en julio de 2025 y después atravesó rápidamente nuestro sistema solar. A diferencia de los cometas que permanecen alrededor del Sol, este procede del espacio interestelar.

En diciembre de 2025, el telescopio espacial James Webb observó el gas que escapaba de 3I/ATLAS cuando el cometa se calentaba. Bajo el efecto del Sol, parte de sus hielos se transformó directamente en gas. Esta nube pudo analizarse a distancia.

Observaciones del cometa 3I/ATLAS con el observatorio Gemini Sur.

Observaciones del cometa 3I/ATLAS con el observatorio Gemini Sur.
Crédito: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/Shadow the Scientist. Tratamiento de imagen: J. Miller y M. Rodriguez, T.A. Rector, M. Zamani

Los investigadores se interesaron por el metano, un gas también presente en la Tierra. En él descubrieron una proporción inusual de deuterio, una forma más pesada del hidrógeno. Su núcleo contiene una partícula adicional con respecto al del hidrógeno ordinario.

La comparación es sorprendente: el metano de 3I/ATLAS contiene aproximadamente 13 veces más deuterio, proporcionalmente, que el del cometa 67P. Este último, originario de nuestro sistema, había sido estudiado por la sonda europea Rosetta. Las mediciones de ambos cometas son poco frecuentes, ya que este tipo de gas es difícil de analizar con tanta precisión.

¿Por qué esta diferencia? En un frío intenso, ciertas reacciones químicas favorecen la incorporación del deuterio a las moléculas. Parte de esta huella puede quedar atrapada en los hielos durante muchísimo tiempo. Así se convierte en un indicio de las condiciones en las que se formó la materia.

Según los investigadores, los hielos de 3I/ATLAS podrían proceder de una nube de gas y polvo especialmente fría. Este entorno podría haber existido incluso antes del nacimiento de la estrella alrededor de la cual se formó el cometa. Las radiaciones procedentes del espacio también podrían haber desempeñado un papel.

Podría pensarse que este descubrimiento revela la edad exacta del cometa. No es así. Otros análisis de su agua y su carbono apuntan a un origen muy antiguo, incluso anterior al nacimiento de nuestro Sol.

Los datos recogidos por James Webb ya están disponibles para los investigadores. Podrán compararse con las mediciones de futuros cometas. Por ahora, 3I/ATLAS y 67P siguen siendo los dos únicos ejemplos de cometas en los que esta forma de metano se ha analizado con certeza.