🦖 Este dinosaurio posee una característica típica de los loros actuales

Hace 66 millones de años, un pequeño dinosaurio probablemente podía alimentarse de frutas utilizando su mandíbula como un loro.

Los dinosaurios no se limitaban a los grandes cazadores armados de dientes. Algunos tenían pico y se alimentaban sobre todo de vegetales. Es el caso de un animal descrito recientemente a partir de fósiles encontrados en la formación de Hell Creek, en América del Norte, cerca del final de la era de los dinosaurios.

Reconstrucción de Infernogallus jamesi, pequeño dinosaurio con pico que vivió a finales del Cretácico.

Reconstrucción de Infernogallus jamesi, pequeño dinosaurio con pico que vivió a finales del Cretácico.
Ilustración: Connor Ashbridge, CC BY 4.0, Wikimedia Commons.

Los investigadores lo llamaron Infernogallus jamesi. Este dinosaurio de aspecto aviar pesaba unos 12 kg, aproximadamente lo mismo que un perro pequeño. Pertenecía a una familia de dinosaurios con pico, cercanos a los antepasados de las aves actuales. Su cráneo, conservado casi por completo, permitió comprender cómo funcionaba su boca.

El detalle más sorprendente no se observa únicamente en el pico. Los huesos de su cráneo muestran que los músculos encargados de cerrar la mandíbula estaban dispuestos de una forma inusual. Habrían permitido movimientos hacia delante y hacia atrás, y no simplemente la apertura y el cierre de la boca.

Se encuentra un funcionamiento comparable en algunos loros que comen frutas. Estas aves pueden manipular y aplastar su alimento entre las partes de su pico. En Infernogallus, unas protuberancias enfrentadas en las mandíbulas podrían haber ayudado a triturar los alimentos antes de tragarlos.

Esta semejanza interesa a los paleontólogos, ya que las plantas con flores se diversificaron mucho durante el Cretácico. Sus frutos también se volvieron más variados. Por tanto, este pequeño dinosaurio podría haber aprovechado un recurso alimentario que ocupaba un lugar cada vez más importante en los paisajes.

Sin embargo, el estudio no demuestra que se alimentara exclusivamente de frutas. No se ha encontrado ningún alimento fosilizado en su estómago. Las conclusiones se basan en la forma del cráneo y en la manera en que podían trabajar los músculos. Sobre todo, indican que era un animal bien adaptado a una alimentación vegetal, probablemente rica en frutas carnosas.

Para los investigadores, este descubrimiento aporta una nueva pieza a la historia de las relaciones entre plantas y animales. Las frutas no alimentaban únicamente a los antepasados de las aves o a los mamíferos: algunos dinosaurios no avianos quizá ya habían desarrollado medios para aprovecharlas con eficacia.

Los próximos fósiles permitirán comprobar si otras especies cercanas poseían las mismas adaptaciones. Los paleontólogos buscan especialmente determinar cuándo apareció esta forma de alimentarse y si evolucionó en paralelo al aumento de la abundancia de frutos.