Estudio: no solo escuchamos la música, sino que nos fundimos con ella 🎵

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Un estudio internacional sugiere que nuestro cerebro y cuerpo no solo perciben la música: entran físicamente en resonancia con ella. Este hallazgo, basado en investigaciones en neurociencias, música y psicología, respalda la teoría de la resonancia neuronal (TRN).

La TRN postula que las experiencias musicales, en lugar de depender de suposiciones o predicciones, surgen de las oscilaciones naturales del cerebro que se sincronizan con el ritmo, la melodía y la armonía. Esta resonancia moldea el placer musical, el sentido del ritmo y la predisposición a moverse al compás.

"Según esta teoría, la música produce su efecto no solo porque llega a nuestros oídos, sino porque se fusiona con nuestro cerebro y cuerpo", explicó Caroline Palmer, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad McGill y directora del Laboratorio de Producción Secuencial. "Esto tiene implicaciones importantes en los ámbitos terapéutico, educativo y tecnológico. El estudio, publicado en Nature Reviews Neuroscience, es el primero en ofrecer una visión global de la TRN en un solo artículo", añadió.

La TRN sugiere que estructuras como el pulso y la armonía reflejan patrones de resonancia estables en el cerebro, comunes a todas las personas, independientemente de su formación musical. Según la TRN, la percepción y producción de la música obedecería a principios dinámicos fundamentales de los mecanismos cerebrales humanos, desde el oído hasta la médula espinal y el movimiento de las extremidades.

Según el equipo investigador, esta teoría podría tener varias aplicaciones:

  • Herramientas terapéuticas para trastornos como derrames cerebrales, Parkinson y depresión

  • Inteligencia artificial (IA) emocionalmente inteligente, capaz de reaccionar o crear música como los humanos

  • Nuevas tecnologías de aprendizaje para enseñar ritmo y tonalidad

  • Perspectiva intercultural sobre por qué la música une a las personas en todo el mundo

El estudio fue dirigido por Edward Large (Universidad de Connecticut), junto con Caroline Palmer.