Un pepinillo atravesado por una corriente eléctrica produce un resplandor anaranjado. Este fenómeno, objeto durante varias décadas de demostraciones en algunos cursos de ciencias, ahora está mucho mejor explicado. En el menú del pepinillo luminoso: conducción eléctrica, vapor, chispas y pequeñas explosiones.
Un pepinillo contiene mucha agua salada. Ahora bien, la sal disuelta se separa en iones, es decir, átomos o grupos de átomos con carga eléctrica. Esta salmuera permite que circule la corriente. La carne del pepinillo se comporta entonces como un medio conductor, pero imperfecto: se calienta rápidamente en las proximidades de los electrodos.

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La explicación más extendida atribuía hasta ahora la luz a los iones de sodio presentes en la sal. Estos últimos pueden efectivamente producir un tono amarillo-anaranjado cuando son excitados. Sin embargo, las observaciones recientes muestran que este mecanismo no basta para explicar el espectáculo. El resplandor también depende de fenómenos físicos más intensos, localizados cerca del electrodo.
Una primera etapa parece ser la formación de una bolsa de vapor. El calor hierve localmente el agua contenida en el pepinillo. Esta burbuja gaseosa interrumpe parcialmente el paso de la corriente. Pueden entonces formarse chispas que atraviesan el pequeño espacio creado entre el electrodo y la parte húmeda del vegetal, lo que aumenta aún más la temperatura.
En paralelo, la corriente descompone una parte del agua por electrólisis. Esta reacción produce principalmente hidrógeno y oxígeno. Juntos, estos dos gases forman una mezcla inflamable. Las chispas parecen luego encenderla en pequeñas cantidades. La luz anaranjada provendría, por tanto, de mini-explosiones sucesivas, difíciles de distinguir a simple vista.
Los investigadores estudiaron el fenómeno con una cámara rápida y un sensor de hidrógeno. Compararon una corriente alterna, la que llega habitualmente a los enchufes, y una corriente continua. Apareció hidrógeno en ambos casos. Sin embargo, solo la alimentación alterna provocó el resplandor característico.
La corriente alterna invierte regularmente su sentido. Según la hipótesis presentada, esta oscilación ayudaría a que la bolsa de vapor permanezca abierta el tiempo suficiente. Las chispas pueden entonces formarse e inflamar la mezcla gaseosa. Con una corriente continua, la burbuja colapsaría más fácilmente: el hidrógeno se produce siempre, pero sin un resplandor espectacular.
La luz tampoco aparece en cualquier lugar. Cuando el pepinillo se coloca verticalmente, surge generalmente en su extremo inferior. Es allí donde la salmuera tiende a acumularse. La parte más empapada conduce mejor la corriente y favorece las reacciones observadas.