☄️ El meteorito de Nueva York de 2024 contiene materia orgánica

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El 16 de julio de 2024, una bola de fuego atravesó el cielo diurno de la región de Nueva York. El objeto entró en la atmósfera a unos 14 km/s. Su explosión produjo un estrépito sónico escuchado en el área metropolitana. Fragmentos alcanzaron luego el vecino Nueva Jersey.

Uno de ellos, de 1,35 kg, atravesó el techo de una casa en Hillsborough antes de caer en un dormitorio, pero afortunadamente nadie resultó herido. El impacto dispersó polvo y un olor sulfuroso. Este espectacular episodio ofreció a los científicos una muestra particularmente valiosa, recuperada casi inmediatamente después de su caída.

Los propietarios manipularon los fragmentos con guantes, luego los envolvieron en papel de aluminio. Después los colocaron en frascos de vidrio. Estas precauciones limitaron enormemente la contaminación por el entorno terrestre. Por lo tanto, permiten estudiar con mayor seguridad las moléculas que ya pertenecían al meteorito.

Los análisis indican que esta roca pertenece a las condritas carbonáceas del tipo CM. Estos meteoritos son considerados vestigios poco transformados de los inicios del Sistema Solar. Provenirían de asteroides formados más allá de la órbita de Júpiter. Su composición interesa directamente a los investigadores que estudian el origen del agua terrestre.

El meteorito contiene materia orgánica y varios tipos de aminoácidos raros en la Tierra. Los aminoácidos son las moléculas que sirven, entre otras cosas, para fabricar proteínas en los seres vivos. Esta presencia no constituye una prueba de vida extraterrestre, pero muestra que esta química puede desarrollarse en pequeños cuerpos celestes.

La roca también está enriquecida en sodio en comparación con meteoritos similares. Esta característica sugiere que agua salada circuló alguna vez en el interior de su asteroide padre. En ese entorno, el agua y las sales habrían favorecido reacciones químicas complejas.

El asteroide que originó el meteorito habría poseído, por lo tanto, un medio temporalmente favorable para una química orgánica. Los científicos estiman que cuerpos similares pudieron entregar agua y moléculas carbonadas a la Tierra primitiva.

El valor de esta muestra también se debe a su frescura. Numerosos meteoritos permanecen mucho tiempo expuestos a la lluvia, los suelos y los microorganismos antes de su descubrimiento. Su composición inicial se vuelve entonces más difícil de reconstituir.