Un débil resplandor de radio se extiende unos 2 megapársecs alrededor de un cúmulo de galaxias, mucho más allá de su halo ya conocido.
El cúmulo en cuestión se llama RXC J0528.9−3927. Un cúmulo reúne numerosas galaxias, pero también grandes cantidades de gas muy caliente y materia oscura. Las investigadoras lo observaron con MeerKAT, una red de radiotelescopios instalada en Sudáfrica. Estas antenas captan ondas de radio invisibles para el ojo humano.

Candidato a megahalo y halo de radio
En el centro del cúmulo, los astrónomos ya conocían una emisión de radio difusa de aproximadamente 1,14 megapársecs de ancho. Los nuevos datos revelan un segundo componente mucho más débil alrededor de esta. Alcanza unos 2 megapársecs de diámetro, es decir, cerca de 6,5 millones de años luz.
Esta emisión no procede simplemente de galaxias individuales. Es difusa y ocupa el espacio entre ellas. Las ondas de radio de este tipo son producidas por electrones muy rápidos que se desplazan en campos magnéticos. Su presencia permite, por tanto, investigar lo que ocurre en el gas extendido del cúmulo.
Para distinguir la nueva estructura del halo central, las investigadoras midieron cómo disminuye el brillo de radio con la distancia. La disminución cambia notablemente en las regiones externas. Este cambio indica que la emisión periférica podría formar un componente distinto, en lugar de ser solo la prolongación del halo ya conocido.

Vista aérea de varias antenas del radiotelescopio MeerKAT en el Karoo, Sudáfrica.
Fuente: SARAO
Los astrónomos llaman «megahalo» a estas emisiones de radio extremadamente extendidas. Esta familia solo se ha identificado recientemente gracias a la red europea LOFAR, que observa en frecuencias relativamente bajas. RXC J0528.9−3927 podría convertirse en el primer ejemplo detectado alrededor de 1,28 GHz, una frecuencia considerablemente más alta.
Esta diferencia es importante para comprender el origen de los electrones observados lejos del centro. Estas partículas pierden energía progresivamente y no pueden simplemente viajar durante varios millones de años luz sin ser reaceleradas. Una emisión tan extensa puede, por tanto, aportar información sobre los movimientos del gas y los campos magnéticos hasta las regiones externas del cúmulo.
Sin embargo, las autoras se mantienen prudentes: el objeto todavía se considera un candidato a megahalo. Observaciones más profundas y realizadas en varias frecuencias deben confirmar que la emisión exterior posee realmente las propiedades esperadas. También permitirán medir su espectro de radio y determinar mejor el mecanismo que mantiene estas partículas energéticas.