Una herramienta de asistencia a la escritura basada en inteligencia artificial puede conservar nuestras ideas y, al mismo tiempo, borrar parte de lo que distingue nuestra manera de expresarlas.
Unos investigadores analizaron más de 880.000 textos procedentes de siete conjuntos muy diferentes. Estudiaron, entre otros, publicaciones de Reddit, resúmenes científicos de arXiv, artículos locales y discursos del Congreso estadounidense. Su objetivo era medir cómo el uso de los grandes modelos de lenguaje, o LLM, modifica la diversidad de los estilos.

Primer plano de un teclado de ordenador retroiluminado.
Crédito: freestocks.org / Wikimedia Commons — CC0
Para entenderlo, hay que distinguir el mensaje de la manera de escribirlo. Dos personas pueden contar el mismo acontecimiento con palabras, frases y un nivel de detalle muy diferentes. Estas elecciones dejan huellas que pueden asociarse con la edad, ciertos rasgos de personalidad o el entorno social.
El equipo de investigación pidió a varios modelos de IA que reformularan textos existentes. Por lo general, el sentido principal se conservaba. En cambio, las diferencias entre los estilos se reducían. Según los conjuntos de textos y los modelos probados, la variación de varias medidas relacionadas con la construcción de los textos disminuía entre un 21 % y un 50 %.
En concreto, formulaciones que antes eran muy diferentes se vuelven más parecidas después de la reescritura, incluso cuando la información transmitida sigue siendo comparable.
Los investigadores también probaron herramientas capaces de estimar ciertas características de un autor a partir de su texto. Después de pasar por la IA, sus predicciones cambiaban con más frecuencia. Algunas características habituales en los datos se volvían más presentes, mientras que otras eran menos detectables. Por tanto, parte de los indicios propios del autor había sido modificada.
Los investigadores también siguieron la evolución de grandes conjuntos de textos publicados antes y después de la llegada de ChatGPT. Observaron una disminución de ciertas formas de diversidad lingüística a medida que aumentaban los indicios del uso de la IA.
Esta evolución puede tener consecuencias en los ámbitos en los que la manera de escribir sirve por sí misma como información. Por ejemplo, los análisis del lenguaje se utilizan en psicología, en ciertas investigaciones médicas o para personalizar servicios. Si una IA interviene antes del análisis, puede modificar indicios que antes procedían directamente de la persona.
Ahora queda por determinar qué ocurrirá a gran escala. Los autores indican que los efectos observados persisten con diferentes modelos, instrucciones y tipos de textos. En el futuro, los estudios podrán medir, en particular, si los asistentes diseñados para preservar mejor el estilo personal reducen esta uniformización.