🔥 Las quemas preventivas protegieron a miles de secuoyas gigantes

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Unos fuegos encendidos deliberadamente varios años antes ayudaron a las secuoyas gigantes a sobrevivir a los fuegos extremos de 2020 y 2021 en California. Un estudio estima que estas quemas preventivas evitaron la muerte de aproximadamente 1 900 árboles en los parques nacionales de Sequoia y Kings Canyon.

Una quema dirigida consiste en hacer arder una zona en condiciones elegidas y vigiladas. El objetivo no es quemar los árboles grandes, sino eliminar parte de la maleza, las ramas muertas y la vegetación pequeña. Sin esa vegetación combustible, un futuro incendio puede mantenerse menos intenso a nivel del suelo.

Secuoyas gigantes.
Imagen Wikimedia

Los investigadores estudiaron 26 403 secuoyas repartidas en 19 bosquetes afectados por el incendio de Castle en 2020 y el del complejo KNP en 2021. Combinaron imágenes de satélite, levantamientos aéreos, mapas de árboles y observaciones realizadas sobre el terreno.

Su análisis estima que 7 974 secuoyas de ese conjunto murieron, es decir, aproximadamente el 30,2 %. Los árboles situados en sectores que habían recibido una quema dirigida durante los diez años anteriores presentaban probabilidades de supervivencia casi cuatro veces superiores a las de las zonas no tratadas.

Esta comparación no significa que el fuego preventivo haga invulnerables a las secuoyas. Indica que reduce fuertemente el riesgo de mortalidad cuando ocurre un incendio extremo. Los autores estiman que las zonas ya tratadas permitieron evitar 1 888 muertes, con un margen de incertidumbre de entre 1 487 y 2 302 árboles.

El modelo sugiere también que alrededor de 3 888 secuoyas adicionales podrían haber sobrevivido si todos los sectores estudiados hubieran recibido un tratamiento comparable.

Las secuoyas gigantes están adaptadas a los fuegos periódicos de intensidad baja o media. Su corteza gruesa las protege, y el fuego libera espacio en el suelo y favorece la germinación. Sin embargo, más de un siglo de lucha sistemática contra los incendios ha dejado que se acumule una gran cantidad de combustible en algunos bosques.

Cuando esa vegetación seca arde durante un período cálido y árido, las llamas pueden volverse lo bastante potentes como para matar árboles de varios siglos de antigüedad. Las quemas dirigidas tienen como objetivo hacer que los fuegos incontrolados sean menos violentos cuando ocurren.

El estudio se centra únicamente en dos incendios excepcionales y en bosquetes de la Sierra Nevada. No permite afirmar que el mismo resultado se aplicaría en todas partes. No obstante, los autores consideran las quemas dirigidas como una herramienta importante, que debe asociarse con la vigilancia, el aclareo de la vegetación y una gestión adaptada a cada bosque.