Al preparar ensayos contra el alzhéimer, unos investigadores descubrieron que su molécula ya existía de forma natural en la sangre humana.
La historia comienza con una pequeña molécula llamada HAEE, fabricada en laboratorio. Está compuesta por cuatro elementos básicos de las proteínas, llamados aminoácidos. Los investigadores la diseñaron para impedir que ciertas proteínas se aglutinaran en el cerebro, un fenómeno asociado a la enfermedad de Alzheimer.

Una molécula creada contra el alzhéimer ya existía en nuestra sangre
Estas proteínas, llamadas amiloides, pueden acumularse entre las células nerviosas y formar placas. La molécula HAEE fue diseñada para dificultar la acción del zinc, que facilita su agrupamiento. Los experimentos con animales habían dado resultados alentadores, pero su eficacia como tratamiento en humanos no ha sido demostrada.
Antes de poder plantearse ensayos clínicos, el equipo debía desarrollar un método para encontrar HAEE en la sangre y seguir su evolución. Fue durante estas comprobaciones cuando apareció una sorpresa: el compuesto ya estaba presente en las muestras, incluso en personas que nunca lo habían recibido.
Los investigadores analizaron la sangre de 150 voluntarios sin ningún trastorno cognitivo diagnosticado. Todos poseían naturalmente esta misma pequeña molécula. Esto significa que el cuerpo humano produce, o contiene mediante un mecanismo aún por determinar, un compuesto idéntico al que había sido diseñado en el laboratorio.
A continuación, el equipo estudió a 200 personas con un diagnóstico clínico de enfermedad de Alzheimer. La concentración media de HAEE en su sangre era de unos 175 picogramos por mililitro, frente a 360 en los controles, es decir, casi la mitad. Esta diferencia era clara, pero todavía no permite explicar por qué existe.
¿La falta de HAEE favorece la enfermedad o es la enfermedad la que hace disminuir su nivel? Los investigadores no tienen la respuesta. Los análisis se realizaron en pacientes ya diagnosticados. Por tanto, no demuestran que la molécula pudiera detectar el alzhéimer antes de la aparición de los síntomas.
También hay que mantener la cautela ante los resultados. Los diagnósticos no se confirmaron sistemáticamente mediante exámenes biológicos del cerebro. El estudio fue financiado por la empresa que posee patentes relacionadas con el uso de HAEE. Estos elementos hacen necesarias las verificaciones por parte de otros equipos.
Este descubrimiento podría abrir dos nuevas vías: comprender mejor el papel natural de HAEE y comprobar si su cantidad en la sangre puede aportar información útil sobre el alzhéimer. Pero, por ahora, no existe ni un análisis de sangre validado basado únicamente en esta molécula ni un medicamento a base de HAEE cuya eficacia esté demostrada en humanos.