La NASA prepara una misión compuesta por dos pequeños satélites capaces de orientarse y maniobrar alrededor de la Luna de forma autónoma. Denominada CAPSTONE 02, esta misión debe probar tecnologías útiles para las maniobras y encuentros entre vehículos espaciales. Su lanzamiento está previsto actualmente para 2027.
Las operaciones alrededor de la Luna requieren más autonomía que en la órbita terrestre baja. Los retrasos de comunicación, las distancias y la influencia combinada de la Tierra y la Luna complican las trayectorias. Sin embargo, las futuras tripulaciones deberán reunirse con los módulos de aterrizaje lunares con gran precisión.

Esta misión incluye dos pequeñas naves espaciales idénticas que permitirán perfeccionar tecnologías destinadas a preparar los programas Artemis, Moon Base y la exploración espacial lejana.
Imagen: Terran Orbital
CAPSTONE 02 utilizará dos satélites idénticos de unos 400 kg cada uno diseñados por Terran Orbital. Uno desempeñará el papel del perseguidor, mientras que el otro servirá como objetivo. Los roles podrán invertirse posteriormente. Esta organización permitirá probar varios escenarios de aproximación, mantenimiento a distancia y vuelo en formación.
Los dispositivos utilizarán mediciones desde tierra, sensores ópticos y la posición de los astros para localizarse. También deberán determinar su posición relativa sin depender constantemente de las estaciones terrestres. Esta capacidad retoma y amplía las pruebas realizadas por la primera misión CAPSTONE.
El primer satélite CAPSTONE había validado una órbita denominada casi rectilínea alrededor de la Luna. Esta resulta de la atracción combinada de la Tierra y de su satélite natural. CAPSTONE 02 pasará a una etapa siguiente, centrada en las maniobras coordinadas entre dos vehículos.
La misión llevará tres programas de navegación desarrollados por la NASA. También probará una cámara diseñada por el Lawrence Livermore National Laboratory. Este instrumento ayudará a los satélites a reconocer su entorno y podrá producir imágenes de la superficie lunar.
Estas pruebas deben reducir la dependencia de los equipos en tierra para las tareas habituales. También servirán para preparar los futuros encuentros entre Orión, estaciones en órbita lunar y módulos de aterrizaje.