Por lo general, los perros grandes viven menos que los pequeños. Un nuevo estudio podría ayudar a entender por qué.
Un gran danés vive de media menos tiempo que un chihuahua. Es sorprendente, porque en el mundo animal, las especies grandes suelen vivir más que las pequeñas. Por eso, los investigadores buscaron qué diferencia a los perros grandes de los demás cuando envejecen.

Un gran danés, una raza canina de gran tamaño. Foto: Dühring Fotografie, vía Wikimedia Commons.
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Analizaron la sangre de 894 perros. Se centraron en pequeñas marcas químicas presentes en el ADN. Estas marcas cambian con la edad y pueden servir para estimar el envejecimiento de las células, sin modificar el ADN en sí.
Así obtuvieron una especie de «reloj biológico». Y, sorprendentemente, en los perros grandes este reloj parece avanzar más rápido. En otras palabras, dos perros de la misma edad pueden presentar signos de envejecimiento diferentes. Aquellos cuyo reloj estaba más avanzado también tenían un mayor riesgo de morir.
Para explicar esta diferencia, los investigadores examinaron ciertos fragmentos de ADN conocidos como «genes saltarines». Reciben este nombre porque algunos pueden copiarse o cambiar de lugar en el ADN. Normalmente, unas marcas químicas ayudan a mantenerlos inactivos.
Sin embargo, en los perros grandes, estas marcas desaparecen en mayor medida con la edad. Entonces, los «genes saltarines» podrían despertarse y alterar las células. Es una hipótesis, no una certeza: el estudio no demostró que realmente se volvieran más activos.
Los investigadores también observaron cambios en las células que defienden al organismo contra las enfermedades. Todavía no saben si estos cambios contribuyen a acortar la vida de los perros grandes.
El siguiente paso consistirá en seguir a los mismos animales durante varios años. Esto permitirá comprobar si los cambios del ADN aceleran realmente el envejecimiento o si simplemente son una consecuencia de este.