Un pez fósil casi completo, de unos 15 cm de largo, fue encontrado en rocas del Pérmico superior en Brasil. Su estado de conservación es raro para este período en América del Sur. Ofrece una visión directa de los animales que vivían en un inmenso lago poco antes de la mayor extinción conocida.
El espécimen pertenece a una nueva especie llamada Leolepis matogrossensis. Se trata de un actinopterigio, el vasto grupo de peces con aletas radiadas que hoy incluye a la inmensa mayoría de los peces óseos. El fósil fue descubierto en el estado de Mato Grosso y conservado en las colecciones de la universidad federal local.

Su cuerpo fusiforme presenta al menos 50 hileras longitudinales de finas escamas ganoideas. Estas escamas poseen una capa externa dura y brillante, frecuente en varios peces antiguos. El cráneo, la mandíbula y muchos huesos están lo suficientemente conservados como para permitir una comparación detallada con otras especies de la misma edad.
La roca que rodeaba al animal es una siltita rojiza, formada por partículas más finas que la arena. Según el estudio, este depósito pertenecía a un lago poco profundo que ocupaba parte de la cuenca de Paraná. Este ambiente continental estuvo presente durante los últimos episodios del Pérmico, antes de la crisis biológica del límite Pérmico-Triásico.
El hallazgo es tanto más interesante cuanto que los peces paleozoicos articulados son raros en Brasil. Los investigadores disponen mucho más a menudo de escamas, dientes o fragmentos óseos aislados. Un esqueleto casi completo permite aquí observar a la vez la forma del cuerpo, la organización del cráneo y la disposición de las escamas.
El sitio se encuentra también a unos 50 km del domo de Araguainha, el mayor cráter de impacto conocido de América del Sur. Este está datado en 251,5 ± 2,9 millones de años. Los autores indican que las capas que contienen el pez podrían ser cercanas en edad a este evento, sin demostrar que el impacto mató a este animal en particular.
Esta prudencia es importante. La gran extinción del final del Pérmico, ocurrida hace unos 252 millones de años, se asocia principalmente a enormes episodios volcánicos y a sus efectos climáticos. El impacto de Araguainha sigue estudiándose como un evento regional que pudo haber añadido perturbaciones en un mundo ya sometido a fuertes presiones ambientales.
Leolepis matogrossensis no se conoce por ahora más que por este único individuo. Nuevos fósiles procedentes de las mismas capas permitirían saber qué otros peces compartían este lago y si esta especie era frecuente. También ayudarían a precisar la edad de los depósitos en relación con el cráter de Araguainha y con la crisis del final del Pérmico.