🪐 Estos relieves muestran que Venus podría seguir activa

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Venus es generalmente descrita como un planeta geológicamente congelado. Sin embargo, la forma de varios grandes valles muestra que aún podría haber actividad tectónica, o que se habría prolongado hasta un período muy reciente a escala geológica.

Un equipo estudió tres valles de rift ubicados en las regiones de Ganis, Dali y Devana Chasmata. Estas estructuras corresponden a zonas donde la corteza se estira y se fractura. Sus relieves laterales presentan un ancho y una forma difíciles de explicar por una actividad muy antigua.

Vista global de la superficie de Venus centrada en 180 grados de longitud este. Los mosaicos de radar de Magallanes se proyectan sobre un globo simulado.
Crédito: NASA/JPL-Caltech

Los investigadores compararon los datos topográficos de Venus con modelos numéricos de la formación de los rifts. Estas simulaciones describen la evolución de una corteza sometida a una extensión progresiva, y luego las transformaciones del relieve cuando cesa esa extensión.

Los resultados muestran que los relieves observados se asemejan a los de rifts activos o recientemente activos. Su ancho indica que las fracturas podrían haberse formado mientras la corteza aún estaba sometida a fuerzas de estiramiento importantes. Las tasas modelizadas alcanzan de 3 a 10 cm por año.

En la Tierra, la erosión modifica progresivamente los relieves tectónicos. Venus no posee un ciclo del agua comparable, pero su corteza caliente puede deformarse lentamente bajo el peso de los relieves. Esta relajación debería aplanar los bordes de los rifts después del cese de su actividad.

El mantenimiento de relieves muy anchos indica por lo tanto que algunos valles son jóvenes, o que permanecen activos. Los autores estiman que las estructuras estudiadas podrían haber evolucionado en los últimos decenas de millones de años, una duración corta para la historia del planeta.

Esta conclusión no significa que Venus posea una tectónica de placas similar a la de la Tierra. Las observaciones indican más bien una extensión localizada de la corteza, probablemente relacionada con los movimientos de materia caliente en el interior del planeta.

Los datos disponibles siguen siendo limitados, ya que la mayoría de los mapas detallados de Venus provienen de la sonda Magallanes, lanzada en los años 1980. Futuras misiones podrían medir con mayor precisión los relieves y buscar signos actuales de deformación o vulcanismo.