🛰️ Google envió sus chips de IA a la órbita

Los primeros chips de Google diseñados para la inteligencia artificial ya están en órbita alrededor de la Tierra.

El 1 de octubre de 2026, un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó de California con varias decenas de satélites a bordo. Entre ellos se encontraba el primer prototipo de Project Suncatcher, un programa de Google que explora la posibilidad de instalar algún día centros de cálculo en el espacio. El satélite, desarrollado junto con la empresa Planet, transporta cuatro chips especializados en IA, llamados TPU.

Imagen ficticia de un satélite de Google

Imagen ficticia de un satélite de Google

El lanzamiento se desarrolló correctamente. Google y Planet confirmaron haber establecido contacto con el satélite después de su puesta en órbita. Según Google, funcionaba con normalidad durante las primeras comprobaciones. Planet también anunció el inicio de su puesta en servicio. Sin embargo, este primer éxito no significa que los chips ya hayan superado todas sus pruebas.

Precisamente su resistencia es lo que Google quiere medir ahora. Los componentes soportaron las fuertes vibraciones y aceleraciones del despegue. Las pruebas en tierra ya habían reproducido parte de estas condiciones, pero nada sustituye a un lanzamiento real para comprobar que todo el equipo las resiste.

Una vez en órbita, aparecen otras dificultades. Las partículas procedentes del espacio pueden perturbar los circuitos electrónicos y provocar errores en sus cálculos. Antes del despegue, Google había expuesto sus chips de la gama Trillium a un haz de protones en el laboratorio. Habían resistido una dosis de radiación superior a la esperada durante cinco años de misión.

También queda por saber cómo soportan el calor. En la Tierra, el aire ayuda a enfriar los ordenadores. En el vacío espacial, esta solución evidentemente ya no funciona. Por tanto, el satélite debe transferir el calor hacia unos radiadores que lo evacúan en forma de radiación. Google quiere comprobar este sistema en las condiciones reales de la órbita.

Las pruebas en órbita entran en su primera fase, pero todavía no se ha publicado ningún balance numérico sobre el rendimiento de los chips. Por ello, sería prematuro afirmar que ya pueden realizar cálculos de IA de forma duradera en el espacio. Por ahora, el resultado confirmado es el funcionamiento inicial correcto del satélite.

¿Por qué intentar este experimento? Google piensa especialmente en la energía solar. En ciertas órbitas, los paneles podrían recibir mucha más luz que en tierra y casi sin interrupción. A largo plazo, la empresa contempla grupos de satélites que compartirían sus cálculos y se comunicarían entre sí mediante láseres.

Esta segunda etapa será objeto de otro experimento en 2027. Google prevé lanzar dos satélites para probar sus comunicaciones láser de alta velocidad. Hasta entonces, el prototipo actualmente en órbita deberá proporcionar datos sobre la radiación, la refrigeración y el funcionamiento real de sus chips.