Una manga de prenda capaz de mostrar vídeos, responder al tacto y pasar por la lavadora: unos investigadores acaban de fabricar un prototipo.
Parece ciencia ficción, pero un prototipo ya funciona en un laboratorio de la Universidad Nacional de Singapur. En lugar de fijar una pantalla flexible sobre una prenda, los investigadores integraron los elementos de la pantalla directamente en las fibras del tejido.

Prototipo de manga con pantalla táctil integrada, capaz de mostrar imágenes y controlar distintas funciones desde la prenda.
Fuente: Fu et al., Nature (2026), figura 4, doi:10.1038/s41586-026-11128-9.
Su invento se basa en hilos electrónicos de aproximadamente un milímetro de grosor. Cada uno contiene una sucesión de diminutos LED, así como un sistema capaz de detectar la presión de un dedo. Por tanto, el hilo puede mostrar información y reaccionar cuando se toca.
Los investigadores integraron 54 de estas fibras en una manga. Cada hilo contiene 96 puntos luminosos, lo que forma una pantalla de 96 × 54 píxeles, es decir, algo más de 5 000 puntos. El conjunto mide aproximadamente 17 centímetros por 10,5 centímetros, una superficie suficiente para mostrar imágenes sencillas.
En sus demostraciones, los investigadores mostraron fotografías, hicieron funcionar una calculadora y reprodujeron vídeos.
Pero una pantalla colocada en una prenda debe soportar muchas más exigencias que la pantalla de un teléfono. Hay que poder doblar el tejido, mover los brazos y lavarlo sin romper sus componentes. Por ello, el equipo sometió su prototipo a pruebas repetidas.
Después de 50 lavados a máquina con detergente, la pantalla y la detección del tacto seguían funcionando casi igual de bien. Las fibras también resistieron 1 000 flexiones repetidas. Y, a diferencia de una pantalla tradicional, la superficie sigue siendo suficientemente flexible y transpirable para integrarse en una prenda.
La resolución sigue siendo modesta, y el prototipo aún debe adaptarse para un uso cotidiano. Los investigadores tendrán que simplificar especialmente su electrónica y mejorar su integración en las prendas.
Por ahora, este experimento demuestra sobre todo que una pantalla interactiva puede convertirse en parte del propio tejido, sin perder por completo las cualidades de una prenda ordinaria.