🏛️ ¿Las líneas del Partenón corrigen realmente las ilusiones ópticas?

Las famosas curvas del Partenón quizá se hayan explicado de forma equivocada durante siglos.

El templo griego, construido en Atenas en el siglo V antes de nuestra era, no está compuesto únicamente por líneas perfectamente rectas. Su base se eleva ligeramente hacia el centro. Sus columnas también presentan pequeñas variaciones de forma. Una explicación muy extendida afirma que los constructores habían creado deliberadamente estas desviaciones para engañar a nuestra mirada.

La idea parece ingeniosa: sin estas correcciones, algunas líneas rectas parecerían curvadas o hundidas. El matemático Alain Goriely, de la Universidad de Oxford, quiso comprobar esta explicación. Estudió los efectos visuales invocados y las dimensiones reales del monumento.

El Partenón en la actualidad.

El Partenón en la actualidad.
Dominio público · Wikimedia

Primer ejemplo: la base del templo se eleva unos 6 cm hacia el centro. Según una teoría antigua, una base perfectamente horizontal parecería hundirse en el centro. Sin embargo, el investigador no encontró pruebas sólidas de este efecto visual en esa situación. Por tanto, la curvatura del Partenón no puede presentarse con certeza como una corrección óptica.

Las columnas plantean la misma pregunta. Se ensanchan muy ligeramente en lugar de formar líneas perfectamente rectas. Esta variación alcanza apenas unos 18 mm. Es difícil de percibir desde las distancias habituales de observación. Una vez más, no está demostrado que exista la ilusión que esta forma supuestamente corregiría.

Otra explicación recurre a una ilusión conocida: las líneas paralelas pueden parecer curvas cuando otras líneas las cruzan. Sin embargo, este efecto depende en gran medida de su orientación. En el Partenón, las columnas están demasiado cerca de la vertical para producir el efecto que predice esta teoría.

¿De dónde procede entonces esta historia? Goriely la remonta especialmente a Vitruvio, un arquitecto romano que escribió varios siglos después de la construcción del Partenón. La explicación fue retomada posteriormente en numerosas obras. En el siglo XIX, las mediciones precisas de las curvaturas del templo reforzaron aún más su éxito.

El estudio no explica por qué los griegos eligieron estas formas. Siguen siendo posibles varias razones. Una base ligeramente abombada puede, por ejemplo, facilitar el drenaje del agua. Algunas curvas también pudieron responder a decisiones estéticas o constructivas. A falta de textos contemporáneos que expliquen las intenciones de los constructores, la cuestión sigue abierta.