Un perro robot ha sido conectado a un chip que contiene células nerviosas cultivadas en laboratorio. Estas células participan en la elección de sus desplazamientos.
El dispositivo fue desarrollado por la empresa australiana Cortical Labs. A diferencia de un ordenador habitual, utiliza una pequeña red de neuronas vivas procedentes de células madre humanas. Estas células reciben impulsos eléctricos y reaccionan enviando sus propias señales.

El perro robot en acción.
Crédito: Cortical Labs
Para utilizarlas, los investigadores instalaron las neuronas en un chip equipado con numerosos electrodos. La electrónica traduce la información en señales enviadas a las células. Un programa analiza sus reacciones y las transforma en órdenes de desplazamiento.
En una demostración, un robot de cuatro patas fue guiado hacia un objetivo en una situación sencilla. Este experimento muestra que las células vivas pueden participar en el control de una máquina.
Otro estudio, realizado con Honda Research Institute Europe, exploró este enfoque en un universo virtual. Los investigadores probaron cerca de 1.300 configuraciones durante más de 4.000 horas de interacción. Su objetivo era encontrar una manera eficaz de transmitir información a las neuronas.

Las neuronas al microscopio. Imagen de microscopía electrónica, coloreada.
Crédito: Cortical Labs
Algunas configuraciones permitieron al sistema avanzar hacia un objetivo a lo largo de los ensayos. En este contexto concreto, el rendimiento superó al de los programas informáticos utilizados para la comparación.
Las neuronas utilizadas no forman un cerebro entero. El dispositivo todavía depende en gran medida de la electrónica clásica para funcionar. El principal resultado científico es haber creado un diálogo entre células nerviosas y una máquina en movimiento.
Los investigadores esperan desarrollar sistemas capaces de adaptarse a nuevas situaciones consumiendo poca energía. Sin embargo, estas ventajas aún deben demostrarse en aplicaciones reales.