Un nuevo objeto helado acaba de ser detectado muy lejos del Sol. Podría tratarse de un planeta enano, como Plutón.
Su nombre provisional es 2026 ED138. El telescopio Vera C. Rubin, instalado en Chile, lo observó varias veces en la primavera de 2026. El 13 de octubre, el astrónomo Matthew Holman advirtió su desplazamiento en las imágenes. Al comprobar los datos, comprendió que se trataba de un cuerpo particularmente grande y lejano.

Representación de la órbita de 2026 ED138 en color turquesa, comparada con las de los planetas gigantes del sistema solar.
Crédito: NSF–DOE Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA/R. Proctor, M. Zamani, MPC, NASA y ESA/Gaia.
Actualmente, 2026 ED138 se encuentra a unas 46 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Pertenece a la población de objetos transneptunianos, que circulan más allá de la órbita de Neptuno. Esta región contiene numerosos cuerpos helados heredados de la formación del sistema solar.
El objeto es lo bastante luminoso como para que los astrónomos sospechen que tiene un tamaño importante. Estiman su diámetro entre 600 y 1.500 km. ¿Por qué tanta diferencia? Porque un objeto claro refleja más luz que uno oscuro de dimensiones iguales, y los investigadores aún no conocen la naturaleza exacta de su superficie.
Con este tamaño, su gravedad podría bastar para darle una forma casi redonda. Es una propiedad esperada en los planetas enanos. Pero los científicos todavía deben confirmar sus dimensiones. Por ahora, 2026 ED138 sigue siendo un candidato y no un nuevo planeta enano reconocido oficialmente.

Desplazamiento aparente de 2026 ED138 entre las estrellas en mayo de 2026. Los círculos turquesa indican sus posiciones sucesivas en las imágenes del observatorio Rubin.
Crédito: NSF–DOE Rubin Observatory/NOIRLab/SLAC/AURA, M. Jurić, D. de Martin y M. Zamani. CC BY 4.0.
El equipo también descubrió que este astro llevaba mucho tiempo oculto en los archivos astronómicos. Tras su identificación, los investigadores encontraron observaciones que se remontaban a 2016. Ahora disponen de más de diez años de datos para calcular su órbita.
Sin embargo, nadie lo había notado hasta ahora. En el cielo, 2026 ED138 aparece delante de una región muy densa en estrellas de nuestra Vía Láctea. Su leve desplazamiento es difícil de distinguir entre todos esos puntos luminosos. Los programas del telescopio Rubin pueden comparar numerosas imágenes para encontrar objetos de este tipo.
Su órbita está inclinada unos 24 grados con respecto a la de la Tierra. Los astrónomos creen que las interacciones gravitacionales con Neptuno podrían explicar esta orientación. Así, aporta indicios sobre los movimientos antiguos de los planetas gigantes.
Nuevas observaciones, especialmente en el infrarrojo, deberían permitir estimar su tamaño con mayor precisión. Paralelamente, el telescopio Rubin continuará escudriñando el cielo durante varios años en busca de otros mundos aún desconocidos.