🦕 Los dinosaurios se desplazaban hacia las costas para vomitar

Unos curiosos montones de fósiles encontrados bajo el mar del Norte podrían ser los restos de comidas vomitadas por plesiosaurios hace unos 160 millones de años.

El descubrimiento procede de testigos extraídos de las rocas submarinas frente a las costas de Noruega. Estos largos cilindros de roca permiten leer las antiguas capas atravesadas durante las perforaciones. Varios contenían pequeños montones muy densos de restos fósiles.

Estatua de un plesiosaurio en Estados Unidos.

Estatua de un plesiosaurio en Estados Unidos.
Imagen Wikimedia

En su interior, el investigador Dirk Knaust identificó conchas de bivalvos, tubos producidos por gusanos marinos, restos de crinoideos y algunos fragmentos vegetales. Algunos elementos estaban enteros, mientras que otros estaban rotos o erosionados. Su agrupación en unos pocos centímetros no correspondía a una acumulación ordinaria provocada por las olas.

Una explicación encaja mejor con los indicios: estos elementos habrían permanecido en el aparato digestivo de un animal antes de ser expulsados por la boca. Estos restos fosilizados se denominan regurgitalitos. Aquí, algunos montones superaban los 10 cm, lo que implica que procedían de un animal bastante grande.

¿Quién podía producirlos? Varios depredadores vivían en estos mares del Jurásico. Los tiburones antiguos siguen siendo una posibilidad, pero el estudio se centra sobre todo en los plesiosaurios de cuello largo de la familia de los criptoclididos. Algunos adultos medían varios metros y podían alimentarse de animales que vivían sobre el fondo marino o en su interior.

El lugar donde se encontraron los montones aporta un indicio adicional. Se encuentran sobre todo en antiguos depósitos cercanos a deltas, sometidos a la llegada de agua dulce. Sin embargo, algunos animales contenidos en estos desechos vivían en aguas claramente marinas. Por tanto, el depredador habría comido mar adentro antes de acercarse a las costas.

Este desplazamiento podría corresponder a un hábito repetido: buscar presas en los fondos marinos y luego expulsar cerca de la orilla las partes imposibles de digerir. Algunos animales actuales, especialmente ciertos mamíferos marinos, también pueden regurgitar restos de alimentos. No obstante, la identidad del productor sigue siendo una interpretación, no una prueba directa.

Estos montones tuvieron después destinos diferentes. Algunos fueron dispersados por organismos excavadores, otros fueron desplazados por las corrientes o se endurecieron en la roca. Su identificación en otros testigos podría revelar ahora huellas de comportamiento animal que hasta el momento se habían confundido con simples concentraciones de conchas.

ME
mecaNico

Encontrar este tipo de rastros en un testigo de perforación, había que pensarlo. Lo que me sorprende es que un cúmulo de conchas pueda seguir siendo reconocible después de 160 millones de años y de todo lo que ha pasado sobre ellas.