🧠 ¿Deja la bulimia una huella visible en el cerebro?

El estudio de imágenes más amplio dedicado a la bulimia detecta diferencias en varias zonas del cerebro.

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria marcado por episodios recurrentes. Durante estos episodios, se consume una gran cantidad de comida con una sensación de pérdida de control. Van seguidos de conductas destinadas a compensarlos, como provocarse el vómito. Los mecanismos cerebrales asociados al trastorno aún se conocen poco.

Para obtener una imagen más sólida, los investigadores reunieron los datos de 786 participantes procedentes de 17 grupos internacionales. De ellas, 369 padecían bulimia y 417 formaban el grupo de comparación. Todas se habían sometido a una resonancia magnética, un examen que permite observar la estructura del cerebro sin intervención quirúrgica.

Los investigadores compararon el tamaño de distintas regiones y la superficie de la corteza, la capa externa del cerebro. Entre las participantes con bulimia, el núcleo accumbens presentaba en promedio un volumen ligeramente menor. Esta pequeña región interviene, entre otras funciones, en los mecanismos de recompensa y motivación.

Dos zonas de la corteza situadas cerca de las sienes también presentaban una superficie media menor. En cambio, los investigadores no encontraron diferencias significativas en el grosor de la corteza. Las diferencias observadas son modestas: describen diferencias medias entre grupos, no una anomalía que permita identificar a una persona enferma mediante una resonancia magnética.

Otro resultado se refiere a la frecuencia de los episodios de atracones. Cuanto más frecuentes eran, más se observaba una superficie reducida en varias regiones adicionales. Algunas participan en el control de la conducta, la percepción de las sensaciones procedentes del cuerpo o el procesamiento de la recompensa.

Sin embargo, el número total de conductas compensatorias no se asociaba con ninguna característica anatómica medida. Esta distinción es interesante, porque tanto los atracones como las conductas compensatorias contribuyen a la evaluación clínica de la bulimia. Por tanto, no parecen mantener la misma relación con la estructura cerebral.

El estudio no permite determinar qué aparece primero. Las diferencias observadas podrían favorecer ciertos síntomas, ser consecuencia de la enfermedad o depender de otros factores. No obstante, los autores comprobaron varios elementos que podían distorsionar la comparación, como la duración de la enfermedad, los síntomas depresivos y el uso de medicamentos psicotrópicos.

Las próximas investigaciones deberán seguir especialmente a las pacientes a lo largo del tiempo. Esto permitirá determinar si estas características evolucionan con los episodios, la enfermedad o el tratamiento. Este seguimiento ayudaría sobre todo a distinguir una particularidad presente antes de la bulimia de una modificación aparecida después de su inicio.