La NASA acaba de abrir un nuevo túnel de viento dedicado al estudio del comportamiento de los vehículos en vuelo. Instalado en el centro de investigación Langley, en Virginia, debe probar aviones, drones, cohetes y cápsulas espaciales. Es la primera gran instalación de este tipo construida por la agencia estadounidense en más de 40 años.
Bautizada Flight Dynamics Research Facility, esta infraestructura reúne las funciones de dos antiguos túneles de viento de Langley. Los investigadores podrán observar allí modelos fijados sobre un soporte, pero también aparatos que se mueven libremente en el flujo de aire.
Su cámara de ensayo mide aproximadamente 6,1 metros. Este volumen deja más espacio alrededor de los modelos y limita las perturbaciones relacionadas con las paredes. Según la NASA, esta configuración debe mejorar la precisión de las mediciones y permitir el uso de modelos más grandes, más detallados y más pesados.
La velocidad máxima del aire alcanza unos 188 km/h. Es el doble que en las instalaciones reemplazadas. Esta capacidad debe permitir, en particular, reproducir el comportamiento de vehículos que vuelan a gran altitud, donde el aire menos denso modifica su estabilidad y su respuesta a los controles.

Posando para una foto antes de cortar la cinta que inaugura el Flight Dynamics Research Facility, el nuevo túnel de viento de la NASA, el viernes 31 de julio de 2026, en el Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia.
Crédito: NASA/Keegan Barber
En la práctica, cuatro motores de 750 caballos de fuerza alimentan el túnel. Cada uno acciona un ventilador de 4,3 metros de diámetro, equipado con ocho palas de fibra de carbono. Su baja masa permite variaciones rápidas y precisas de la velocidad del flujo durante las pruebas en vuelo libre.
Los experimentos podrán centrarse en la estabilidad de un avión, la recuperación tras una pérdida de control o el despliegue de un paracaídas. Las cápsulas que regresan del espacio también se encuentran entre los objetos estudiados. Así, su comportamiento durante la entrada atmosférica, el descenso y el aterrizaje puede examinarse con modelos antes de realizar pruebas más costosas.
La NASA también planea utilizar el túnel de viento para aviones autónomos, aeronaves militares, demostradores experimentales llamados X-planes y algunos vehículos destinados a Marte. Sin embargo, la instalación no reproduce directamente un vuelo completo. Sirve para aislar fenómenos aerodinámicos y contrastar los modelos informáticos con observaciones controladas.
El edificio de 2323 metros cuadrados fue construido en colaboración con la Administración de Servicios Generales de los Estados Unidos. Se enmarca en la modernización del campus de Langley y reemplaza equipos envejecidos.