🌱 Una raíz herida activa una alarma 10 000 veces más rápido de lo previsto

Una herida en una sola raíz puede alertar casi de inmediato a otras partes subterráneas de una planta.

Los investigadores observaron este mecanismo en Arabidopsis thaliana, una pequeña planta muy utilizada en laboratorio. Cuando una raíz se corta o resulta dañada, la presión en el interior de sus células cae bruscamente. Esta variación se propaga entonces por los tejidos llenos de agua que recorren la planta.

Raíces.

Raíces.
Imagen ilustrativa de Pixabay

El fenómeno es rápido: la onda de presión avanza a unos 75 mm/s. A esa velocidad, recorre 7,5 cm en un segundo. Los investigadores indican que se desplaza unas 10 000 veces más rápido que ciertas ondas de calcio ya observadas en las plantas.

Para entender qué ocurre después, hay que observar las células de las raíces que permanecen intactas. Algunas proteínas de su membrana reaccionan a las tensiones mecánicas. Una de ellas, llamada MCA1, detecta el cambio provocado por la onda y lo transforma en señales eléctricas y variaciones de calcio en la célula.

En otras palabras, la planta convierte muy rápidamente una perturbación física en un mensaje biológico. La señal llega entonces a otros actores celulares y favorece la producción de hormonas relacionadas con el estrés. De este modo, las raíces vecinas pueden modificar su estado antes de que se produzca una nueva herida.

Sin embargo, esta comunicación no es idéntica a la observada en las hojas. En las raíces, la intensidad de la señal disminuye con la distancia desde la herida. Los investigadores relacionan este alcance limitado con el medio subterráneo, donde plagas como las larvas y los nematodos se desplazan lentamente por el suelo.

Estos resultados podrían ayudar a comprender mejor cómo reaccionan los cultivos ante los organismos que atacan sus raíces. Los daños subterráneos suelen ser difíciles de detectar antes de que tengan consecuencias en la planta.